jueves, 8 de mayo de 2014

El cónsul de Venezuela en Barcelona denuncia "el cerco mediático" que sufre el gobierno venezolano



Uzcátegui: "La oposición busca llevar al pueblo a un enfrentamiento en las calles"

ÁLEX GIL LARA Barcelona 07/05/2014 07:19 Actualizado: 07/05/2014 07:37



El cónsul de primera de Venezuela en Barcelona, Antonio Martínez Uzcátegui, en su despacho.

Desde hace dos meses se suceden en Venezuela las manifestaciones de la oposición y denuncias cruzadas entre ésta y el gobierno por los continuos episodios de violencia vividos. Los llamamientos al diálogo chocan de momento con la falta de voluntad política. Para el cónsul de primera de Venezuela en Barcelona, Antonio Martínez Uzcátegui -que denuncia "el cerco mediático" que sufre el gobierno venezolano- la falta de un liderazgo claro en la oposición y los desacuerdos entre sus miembros entorpecen una salida consensuada a la crisis iniciada con las marchas del 12 de febrero. "La oposición está financiada por un gobierno extranjero y ha recibido ya 5 millones de dólares de la administración Obama, más otros 15 millones más previstos por el Congreso de los Estados Unidos", resalta el diplomático venezolano.

El gobierno venezolano viene denunciando desde el inicio de las protestas una campaña de desinformación sobre lo que ocurre realmente en el país, un sesgo informativo que sólo da voz a la oposición. 

Más que un sesgo informativo lo que hay es una tergiversación. No solamente no hay una información veraz y fidedigna sobre lo que realmente ocurre, sino que los hechos se cambian y adaptan a los intereses de determinados grupos de comunicación. Hay una falsa imagen que toda Venezuela está ardiendo. Venezuela tiene 355 municipios, sólo en tres de ellos se están produciendo protestas: en Chacao (Área Metropolitana de Caracas), en Libertador (Mérida), y en San Cristóbal (Táchira). En el caso de Libertador, el foco de violencia es específicamente la Avenida de las Américas, y lo digo con propiedad, porque yo soy de allá. Llama la atención que esos tres municipios sean gobernados por alcaldes de la oposición y no hayan tomado medidas para impedir el estallido de brotes de violencia en sus localidades. Los medios de comunicación sólo sacan noticias negativas sobre lo que ocurre en Venezuela. Tenemos que ser críticos con las noticias y confrontarlas desde todos los ángulos posibles.

¿Ese análisis no se hace desde los medios de comunicación? 

Según los medios de comunicación extranjeros la libertad de expresión está coartada. Dice Eduardo Galeano que es extraño utilizar la libertad de expresión para reivindicar la falta de libertad de expresión. En 1998, existían en Venezuela 587 estaciones de radio y televisión, el 92,5% de ellas privadas y el resto públicas. En estos momentos, hay 938, de las cuales el 70% son privadas, el 25% comunitarias -de barrios y municipios- y el 5% públicas. Un aumento del 29% en 15 años. Cada día, muchos  de esos medios de comunicación hacen llamamientos directos al golpe de estado y a ejercer la violencia como forma de presión contra un gobierno democrático. Y aún así, no se ha clausurado ningún medio, quisiera ver si ese tipo de llamamientos lo hiciesen medios como "The NY Times", "The Times" o "Il Corriere della Sera", qué pasaría con esos periódicos y con sus editores.

La administración Obama está considerando imponer sanciones a Venezuela y no muestra demasiada disposición a dialogar con el presidente Maduro.

Inicialmente, el presidente Chávez estaba mucho más abierto al diálogo con los Estados Unidos e incluso llegó a mantener diversas conversaciones privadas con el presidente Obama, aunque es obvio que existían desacuerdos ideológicos importantes, pero se pensó que habría un respeto mutuo, que es lo que busca Venezuela. Un respeto al derecho a tomar sus propias decisiones y un respeto al principio de no injerencia en los asuntos nacionales, pero lo que estamos viendo es que Obama está siendo, en muchos aspectos, peor que la presidencia de George Bush, hijo. Es curioso que un premio Nobel de la Paz tenga más guerras y muertos encima que muchos presidentes aparentemente más agresivos.

¿Qué sucede con las llamadas guarimbas?

Ante todo, hay que señalar que, según diferentes encuestas, más del 80% de la población está en contra de las guarimbas -protesta organizada en zonas residenciales y con cierre de calles-, de que se mantengan las barricadas. Se está produciendo una violación continua de los derechos humanos. Se limita el acceso a la salud, al libre tránsito, a la alimentación, a la educación. En las protestas se han quemado centros de salud, de atención primaria, bibliotecas, universidades, sedes de organismos públicos, autobuses, vagones de metro... En general se han atacado los servicios y los medios de transporte usados por las clases populares. Se han arrancado más de 600 árboles para levantar barricadas. En el caso de los centros de salud, se les ha atacado también con la excusa que estaban, o aún están, atendidos por médicos cubanos. Hay un odio a Cuba, a todo lo cubano, generalizado entre los más radicales. El gobierno tiene documentado varios casos ya de personas que han fallecido por no poder llegar a esos centros de salud... Se quemó también la sede del ministerio de la Vivienda. La política de vivienda fue uno de los estandartes del presidente Chávez en sus inicios, garantizar a las personas el acceso a una vivienda digna. Se han querido destruir las redes de distribución de alimentos para luego lanzar acusaciones de carestía. Es una cuestión extraña porque es una de las principales quejas de la oposición es la supuesta falta de alimentos en Venezuela. Los grupos que subvierten el orden constitucional tienen elementos provenientes de organizaciones paramilitares.

El movimiento de protesta se ha alentado desde las redes sociales, desde donde se impulsa la organización de grupos de resistencia.

Se habla que la población joven está contra el gobierno. En Venezuela, el 60% de la población  tiene menos de 25 años. Es el quinto país del mundo en número de matrículas universitarias y cuenta con dos millones de estudiantes universitarios, estos son datos ofrecidos por Unesco. La educación en Venezuela es gratuita desde preescolar hasta los estudios de posgrado, total y absolutamente. También el transporte público para estudiantes está subvencionado. Es paradójico pensar que todos esos estudiantes están en contra de un gobierno que está realizando un esfuerzo tan importante en educación. Además con una demografía como la de Venezuela, sin el apoyo de la juventud, ni Chávez ni Maduro difícilmente hubiesen ganado las elecciones. Es interesante puntualizar que buena parte de los estudiantes que participan en las protestas pertenecen a las clases más pudientes de la sociedad venezolana. Son estudiantes de centros privados, como la Universidad Católica, la de Santa María, o los Institutos Universitarios de San Cristóbal. Son estudiantes que parecen no estar de acuerdo con la inclusión de otros en la enseñanza universitaria. 
En la Constitución está consagrado el derecho de huelga. Todos tenemos ese derecho. Cuando yo estudiaba también participé en huelgas, igual que creo que lo han hecho todos los estudiantes de una manera u otra. Hemos protestado para reivindicar situaciones o condiciones vulneradas, pero no para pedir la salida de un gobierno elegido de forma democrática porque sí.

Entre el gobierno y la oposición hay un debate entre distintos modelos de nación, ¿existe la posibilidad de alcanzar una posición común? 

Sí, estoy totalmente seguro de la viabilidad del diálogo y de que existen muchos elementos comunes. Se ha querido mostrar una Venezuela muy polarizada. Las últimas elecciones -las municipales de 2013- dan fe que esa polarización y ese país dividido en dos bandos no existe más que en la imaginación de algunos. Hay una mayoría clara por el cambio, como se evidenció en las pasadas municipales. Unos comicios que la oposición quiso convertir en una especie de plebiscito  abriendo la "caja de Pandora" y quedando a once puntos porcentuales del Gran Polo Patriótico. Por eso, esta oposición está buscando salidas no democráticas porque se han dado cuenta que con los votos y con el apoyo de la mayoría no van a lograr alcanzar el poder. Desde el gobierno, y el presidente Maduro ha sido claro en esto, siempre se ha apelado al diálogo con el que se puede lograr cualquier acuerdo, aunque partamos de ideologías contrapuestas, pero no para el objetivo señalado por algunos: la salida de un presidente democráticamente electo. El presidente Maduro fue claro cuando llamó al consenso y a ejercer los liderazgos colectivos, por ahí irá la acción política.  Es obvio que el que no quiere diálogo es porque tiene otros intereses diferentes. La oposición busca la ruptura del hilo constitucional y llevar al pueblo a un enfrentamiento en las calles, pero el diálogo es nuestra lucha. No tienen que buscar una salida violenta, ni inconstitucional. En 15 años, se han producido 19 elecciones.

¿La ausencia de Chávez sirve a los propósitos de la oposición? 

En un principio se jugó un poco con la tristeza. Todavía me cuesta aceptar la muerte del comandante Chávez, su desaparición física, porque está en nuestra mente y nuestras acciones. Su ausencia ha creado un discurso muy curioso que convierte a Chávez en bueno y a Maduro en malo. Igual pasará con todos los líderes fallecidos y el malo es el que está de turno... Quizás sí que se intentó aprovechar su ausencia, pero se encontraron con un gobierno y un pueblo políticamente muy consciente y muy activo. El liderazgo del presidente Maduro es incuestionable para la mayoría del pueblo venezolano. Las clases populares han dado un sí a la Revolución Bolivariana. El problema para la oposición es que no cuenta ni con un liderazgo claro ni con un programa común. Una semana fue la diputada Machado, otro Leopoldo López. Es un liderazgo semanal. Es muy peligroso que la oposición no tenga un liderazgo claro.

¿Ese diálogo de paz puede iniciarse con el Vaticano como mediador? 

Puede ser el inicio, pero también tiene que crearse una Comisión de la Verdad que investigue los crímenes cometidos desde el inicio de las protestas. Hay 39 fallecidos y tienen que existir, como mínimo, 39 asesinos. Deben ser detenidos, juzgados y condenados, sean quiénes sean y vengan de donde vengan. No puede haber ni mano suave ni tolerancia para estos crímenes.

Un reciente informe de Amnistía Internacional señala casos de tortura a opositores por parte de miembros de las fuerzas de seguridad. 
 
Es un informe surgido hace poco que el Gobierno respeta, pero hay que recordar que la mayoría de las acusaciones de torturas no se han probado y se han denunciado ante los medios opositores y no ante la Justicia. Ni el presidente Maduro ni ningún miembro del gobierno ha dado órdenes de reprimir las manifestaciones. Es cierto que funcionarios públicos han transgredido la ley, han sobrepasado sus funciones y obligaciones y han reprimido con violencia a los manifestantes. Esos funcionarios, miembros de la Policía o la Guardia Nacional, han sido apartados, cesados y van a ser juzgados con todo el rigor de la ley. Y me atrevería a decir con más. Porque ellos tienen una formación y unas obligaciones y no deberían haber actuado como lo han hecho.

Se ha ligado el movimiento opositor venezolano a las "Revoluciones de colores",  por su desarrollo similar a los procesos de protesta impulsados por el Instituto Albert Einstein. 

Es muy malo que se haya utilizado el nombre de un científico, de un sabio, un hombre progresista y de izquierdas para nombrar un instituto que se encarga de elaborar directrices para llevar a cabo "golpes blandos". Es evidente que en Venezuela se sigue un guión y nada es casual. Es un programa repetido en varios países. Pero creo que el pueblo venezolano sabiendo de dónde podían venir estas acciones, no ha respondido de manera violenta. El gobierno tampoco ha sacado el Ejército a las calles para reprimir las protestas. Las manifestaciones se han ido agotando por el cansancio y la falta de apoyo popular. La oposición está financiada por un gobierno extranjero y ha recibido ya 5 millones de dólares de la administración Obama, más otros 15 millones más previstos por el Congreso de los Estados Unidos, como cualquiera puede comprobar en su web. Mientras, los organismos internacionales latinoamericanos han manifestado estas semanas su apoyo al gobierno venezolano.

Venezuela es un país importador de alimentos desde 1935 y la oposición critica la carestía de productos básicos.

Uno de los logros de la revolución bolivariana es la erradicación del hambre, como confirma la FAO, que no es ningún organismo gubernamental venezolano. En Venezuela se ha reducido de una forma importante las desigualdades sociales en los últimos 15 años y se come cinco veces mejor que hace 15 años. Un escritor colombiano, William Ospina, dice en referencia a este cambio que "los ricos protestan porque los pobres son felices". En mi país, se sufría desnutrición y eso lo he visto con mis propios ojos en las zonas más humildes de Caracas y Mérida, donde había gente que comía "perrerina" -pienso para perros-, que salía más barato, o que les daba a los niños el agua de hervir los espaguetis, que era algo que, según ellos, se podía equiparar a la leche materna. Esa generación, en torno a la treintena y mayores, sufren ahora carencias por no haber tenido suficientes nutrientes para un buen desarrollo físico e intelectual. Una de las grandes críticas hechas a las políticas impulsadas por el comandante Chávez son las misiones, que no son más que la aplicación práctica de los derechos humanos. Derecho a la vivienda con la Misión Hábitat, derecho a la educación con la Misión Robinson, derecho a unas pensiones dignas, etc. Al presidente Chávez se le criticaba que el gobierno abasteciese los comedores escolares con el argumento "A la persona no le des un pez, enséñale a pescar", pero Chávez respondió que aún estando de acuerdo, era muy difícil pescar con el estómago vacío. Actualmente, en esos comedores escolares se proporciona a los alumnos desayuno y comida, también porque ese dinero que destina el estado a la alimentación pertenece al pueblo.

La escasez que se denuncia, ¿es ahora culpa del gobierno? 

El 70% del sector productivo se encuentra en manos privadas. En los últimos años ha aumentado el consumo de alimentos, de servicios y de bienes de equipo y la empresa privada no ha logrado suplir ese aumento. De todas formas, las importaciones han disminuido un 35% y el PIB se ha triplicado en la última década. La tarjeta, considerada por la oposición de "racionamiento", se impone para evitar el acaparamiento de productos básicos y su posterior reventa en el mercado negro con la especulación subsiguiente en los precios.

Pero la inflación sigue sin ser controlada. 

Si, se ha producido un aumento de la inflación. Hasta hace poco existía un control de cambio y una organización llamada Cadivi, encargado de ofertar divisas a  tasas preferenciales para la importación de bienes. El cambio con el dólar oficial está fijado en 6,30 bolívares y en el mercado paralelo alcanza los 60. Sucede que muchos empresarios traen la mercancía y la venden con márgenes comerciales que alcanzan el 3000%. Obviamente eso crea una inflación en los precios. También reciben dólares a precios preferenciales y luego venden los productos con el dólar paralelo, que llegó a alcanzar los 100 bolívares. Se ha sustituido este sistema por una banda de fluctuación con cuatro tipos de cambio para el dólar.

¿Qué relación hay entre petróleo y nacionalismo en Venezuela? 

Es evidente que la evolución de PDVSA -Petróleos de Venezuela- es una parte importante de la política venezolana. Con la reforma constitucional se declara el petróleo como un bien público y no privatizable, con lo cual los ingresos provenientes del petróleo deben dedicarse al beneficio común. Cuando llega Chávez al gobierno, el 100% de la renta petrolera beneficiaba a un 1% de la población. Las ganancias iban a manos del Banco Mundial, del FMI, de PDVSA, que no rendía cuentas a nadie y que funcionaba como un estado dentro del estado-. Con la nueva Constitución se produce un cambio y el 60% de la renta petrolera se dedica ahora a gasto social. El petróleo sirve al pueblo venezolano y no al revés. Este cambio afecta también a una cuestión geopolítica. Venezuela decidió ser libre y soberana y ésta es una posición incómoda para los poderes económicos tradicionales a los que se les dice: "no entras en mi país, sino te invito". La insistencia en el ataque al poder popular es un "golpe suave" que avisa que no hay alternativa al sistema actual, pero Venezuela demuestra que sí, que hay una alternativa factible y un pueblo consciente de esta oportunidad y que luchará por ello.

A finales del próximo mes de julio se celebrará el I Congreso Ordinario del PSUV que tratará sobre la transición al socialismo y la transformación del Estado. ¿Qué balance se puede hacer de este proceso de cambios iniciado en 1999?

El 1er. Congreso del PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) servirá para analizar la coyuntura actual y pensar sobre el crecimiento del país. El camino hacia el socialismo del siglo XXI se está transformando, es un camino que no es fácil de recorrer tras 40 años de pseudodemocracia, estamos preñados de neoliberalismo, pero hay ya una nueva generación que quiere trabajar en esa trayectoria. Ese socialismo hay que adaptarlo a las realidades de Venezuela, del pueblo venezolano, porque no podemos ser copia ni calco de ningún sistema. La línea de trabajo es esa, seguir con el empoderamiento popular, con las comunas. El balance de 15 años es que estamos inmersos en un proceso en desarrollo y como todos los procesos, y eso es lo bueno y positivo, inacabado y en continua evolución. La finalidad sigue siendo acercarnos a las metas y propósitos propuestos, en especial seguir con el Plan de la Patria y sus cinco objetivos.

viernes, 11 de abril de 2014

Hace doce años, 11A: Uniformado y con la frente en alto Chávez resistió los embates de la traición

Comandante Hugo Chávez, Comandante Eterno

Comandante Hugo Chávez, Comandante Eterno

Caracas, abril 11 - “Preguntó el Comandante Chávez: ¿cómo me debo ir vestido, como civil o como militar? Todos le recomendamos que como militar, porque era una crisis político – militar. Y se puso la boina roja, tomando en cuenta que es un símbolo sembrado en el corazón del pueblo”.
Así recuerda el coordinador del partido REDES, Juan Barreto, los acontecimientos que se vivieron dentro del Palacio de Miraflores, antes de que se llevarán al presidente, Hugo Chávez, quienes perpetraron el Golpe de Estado el 11 de abril de 2002. Para la fecha Barreto se desempeñaba como diputado a la Asamblea Nacional y también era asesor de imagen del Comandante.
“El Presidente muy entero nos abrazó y nos pidió que lo dejáramos solo, porque iba a vestirse y a reflexionar. Salimos de su despacho con lágrimas en los ojos y con el guáramo entristecido”, expresó Barreto, al tiempo que señaló que el Comandante Chávez había decidido medir la valentía de quienes eligieron mancillar el honor de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).
“Me voy a entregar, le voy a poner una papa caliente en las manos, para ver qué van a hacer conmigo. ¿Me van a pegar un tiro?, ¿Me van a matar? ¿me van a enjuiciar? Si me enjuician pierden, porque tenemos elementos de convicción. ¿Quiénes me van a juzgar? Gente que estudió conmigo, que jugaron béisbol conmigo”, palabras textuales del presidente Chávez que quedaron grabadas en la mente de Barreto.
El coordinador de REDES destacó el carácter sobrio del comandante Chávez al referirse a los traidores, minutos antes de entregarse por su pueblo: “Qué me va a decir Vásquez Velazco que yo lo promoví hace tres meses a la Comandancia del Ejército, después de que nadie lo quería”.
El honor militar del presidente Chávez quedó plasmado al momento de su entrega el 11 de abril. El periodista, Ernesto Villegas, lo describe de forma magistral en su libro: Abril, golpe adentro “Uniforme de campaña, botas negras y boina roja, pistola en su funda y fusil a mano. Chávez está vestido igual a ese otro, 10 años más joven, que se dio a conocer al mundo el 4F de 1992”.
Chávez dice que no ha renunciado
“Al Presidente lo despedimos esa noche llorando, él se mantuvo fuerte. Se despidió de nosotros, uno por uno. A mí me dijo que era una mujer valiente. De Miraflores salimos a buscar qué conexiones hacíamos para dejar claro que se estaba dando un Golpe de Estado, porque el presidente Chávez nunca renunció ese 11 de abril, ni firmó ninguna renuncia: siempre inmolándose por su pueblo”.
Con esas palabras rememora la actual diputada al Parlatino, Ana Elisa Osorio, el momento del Golpe de Estado de abril del 2002, aquellos días la parlamentaría fungía como Ministra para el Ambiente y se encontraba dentro del Palacio de Gobierno.
“Nos quedamos como 50 personas en Miraflores, cuando el Presidente sale, como a las 3 o 4 de la mañana. Estábamos buena parte del Gabinete, no todos, Usón (Francisco) ya había saltado la talanquera, vimos cómo le había presentado en la tarde la renuncia al Presidente”, acotó Osorio.
Se quitan las caretas los traidores
La renuncia, el 11-A, del general Francisco Usón, ministro para Finanzas fue solo el preludio de nuevas traiciones dentro del Alto Mando Militar que se dejó seducir por la burguesía y los empresarios financiados por el norte, quienes arremetieron contra la institucionalidad de Venezuela.
“La noche anterior nos reunimos con el Comandante Chávez y el Alto Mando, político y militar en Miraflores. En este acto estaba Rosendo (Manuel) quien decía que la oposición no iba a llegar al palacio, por el resguardo del Plan Ávila”, argumentó Osorio.
El general, Manuel Rosendo, era comandante del Comando Unificado de la Fuerza Armada Nacional (Cufan) y no activó el plan para restituir el orden público. La diputada Osorio refiere que nunca se activó “por la conspiración de Rosendo y el Alto Mando quienes efectivamente sabían lo que estaba pasando”.
“El gran temor que teníamos era que asesinaran al Presidente. Porque Chávez vivo, aunque estuviera preso, significaba una amenaza para la derecha. Sentíamos mucho dolor e impotencia de no poder hacer nada. No teníamos una organización mínima, no sabíamos cómo iba a responder el pueblo, era mucha incertidumbre”, señaló Osorio.
Uniformado y con la frente en alto salió el Presidente del Palacio de Miraflores. Los funcionarios de su gobierno, dirigentes revolucionarios y sus padres, le cantaron con una honda tristeza, el Himno Nacional, recuerda Juan Barreto a quien en ese momento Chávez le respondió: “No hagan eso, ya yo vengo, no me estoy yendo”.
El día 11-A había llegado a su fin en el calendario y en presencia de la madrugada del 12 a las 3:55 a.m, sale prácticamente secuestrado por los generales disidentes el Comandante Chávez, quien antes de salir señala a viva voz: “No he renunciado, soy un Presidente prisionero”.
Dentro de Fuerte Tiuna
En el Fuerte Tiuna esperaban a Chávez, además de generales y almirantes disidentes, el presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, monseñor, Baltazar Porras y su secretario general, José Luis Azuaje.
Los traidores tenían la papa caliente en sus manos como había visualizado horas antes el Comandante. Querían obligarlo a firmar un formato de renuncia que tenían ya redactado, que habían mandado por fax a Miraflores y que ahora estaba dentro de la Comandancia General del Ejército.
Contó Chávez en entrevista concedida en 2007 a José Vicente Rangel que la decisión de ir al Fuerte Tiuna la tomó vistiéndose con su uniforme de campaña. “Recuerdo que cuando me vi en el espejo me puse mi boina y recordé a Fidel cuando me dijo que los momentos al filo de la vida y la muerte son los que demuestran si se es líder o no”, narró a Rangel.
“En fin, es la inmortalidad hecha uniforme militar. Ese día, yo fui a comprobar, y te digo que desde el primer momento vi los ojos de los traidores, de los cobardes que querían matarme ahí mismo; y vi por allá los ojos de un soldado, los de un teniente y los de un capitán que me llevó a una habitación y me dio una piedra y me dijo: frótela, que eso le dará fuerza. No se preocupe”, respondió Chávez en la misma entrevista con JVR al hablar sobre la contradicción que se generó con su presencia en el Fuerte Tiuna.
En el libro de Villegas: Abril Golpe Adentro hay una anécdota, a propósito de la estampa de respeto que generó el presidente Chávez uniformado, descrita por el vicealmirante Bernabé Carrero Cuberos que estaba junto al Alto Mando Militar reunido en la comandancia del ejército “en versión de Carrero Cuberos, el contralmirante Daniel Comisso Urdaneta, con mucha prepotencia le dijo a Chávez: teniente coronel, quítese ese uniforme”.
Mientras el Comandante Chávez estaba detenido en el Fuerte Tiuna comenzó el Poder Popular a exigir la presencia del Mandatario Nacional que fue elegido constitucionalmente por un pueblo que comenzó a gritar a viva voz el 12 de abril: “no ha renunciado, lo tienen secuestrado”. Uniformados leales y el Soberano estaban gestando un memorable rescate que se materializaría el 13-A.

miércoles, 9 de abril de 2014

Maduro se reúne con la oposición venezolana

El Presidente Nicolás Maduro llega a la cancillería para establecer, con apoyo de la UNASUR, el diálogo de la oposición. Foto Prensa Miraflores.

El Presidente Nicolás Maduro llega a la cancillería para establecer, con apoyo de la UNASUR, el diálogo de la oposición.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ya se encuentra en la sede de la Cancillería de Venezuela, en el centro de Caracas, para asistir a una reunión preparatoria con tres delegados de la oposición: Henri Falcón, Omar Barboza y Ramón Guillermo Aveledo.  En el encuentro se discutirán los puntos de la agenda de diálogo que impulsa Caracas con el acompañamiento de la Unasur.
La corresponsal de teleSUR en Venezuela, Madelein García, reportó desde el sitio la llegada de ambas delegaciones.  A su entrada a la Cancillería, Aveledo explicó que la reunión de este martes es preparatoria, donde ambas partes escucharán la agenda propuesta, y en los próximos días se anunciarían, los eventuales lugares y fechas de las mesas de negociación.
Más temprano el canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, le informó a teleSUR sobre la disposición de la autodenominada Mesa de la Unidad de la oposición venezolana para sentarse a negociar los puntos de la agenda de diálogo con el Gobierno.
“Hoy mismo podría producirse una reunión preparatoria en horas de la tarde. Ellos ya han seleccionado sus representantes para iniciar estos diálogos preparatorios y posteriormente con los puntos de la agenda puedan desarrollarse esas conversaciones”, declaró Patiño a teleSUR.
El canciller ecuatoriano resaltó que las conversaciones se inician con un punto de coincidencia: El rechazo a la violencia, venga de donde venga.
Explicó también que ambas partes aceptaron los puntos a debatir. Entre los propuestos por la oposición resaltan la Ley de Amnistía, el desarme de los grupos paramilitares o colectivos. El Gobierno, por su parte, espera buscar soluciones a temas como la inseguridad y mejorar la productividad económica.
Destacó que para la Unasur representa un “éxito” actuar como facilitador del diálogo en una situación donde existe una “amenaza” de quiebre del Estado de derecho. Aclaró que, por ahora, esto no ha ocurrido en Venezuela.
Previamente, el canciller ecuatoriano había declarado que la Unasur está presente en Venezuela para construir la paz a través del diálogo. “No hemos venido con bombas, con amenazas como en otros lugares se acostumbra, no imponemos las cosas, sino que construimos la paz a través del diálogo”.
“Creemos que la violencia que vive Venezuela puede afectar la tranquilidad y la paz en toda Latinoamérica (…) Cuando se está cerca del abismo, cuando se cae es muy difícil regresar, por eso hay que actuar con urgencia, no hay tiempo, cada día que pase, cada día de violencia es un muerto más”, enfatizó Patiño.
El llamado de los cancilleres de la Unasur es que “Venezuela propicie la paz”, expresó.
Testigo de fe
Sobre el “Testigo de fe” en los diálogos, el canciller Ricardo Patiño indicó que es un punto que debe resolver el Gobierno venezolano y la oposición. “Esperamos que en las próximas horas se pongan de acuerdo con estos detalles”.
“Si la oposición quiere que el testigo sea el Vaticano eso lo deben decidir ellos. Nosotros estaremos de acuerdo con la decisión y los acompañaremos”, señaló.
Asimismo, manifestó su confianza en establecer un diálogo “por el bien de Venezuela y de América Latina. Somos un territorio de paz”.

El Presidente Nicolás Maduro llega a la cancillería para establecer, con apoyo de la UNASUR, el diálogo de la oposición. Foto Prensa Miraflores.
El Alcalde de Caracas Jorge Rodríguez (I), saluda al opositor Gobernador del estado Lara Henry Falcón. Foto: Prensa Miraflores
El Alcalde de Caracas Jorge Rodríguez (I), saluda al opositor Gobernador del estado Lara 
Henry Falcón. Foto: Prensa Miraflores
Ramón Guillermo Aveledo (I) y el canciller Elías Jaua (D) a la entrada de la casa amarilla previo a la reunión. Foto: Prensa Miraflores
Ramón Guillermo Aveledo (I) y el canciller Elías Jaua (D) a la entrada de la casa amarilla previo a la reunión. Foto: Prensa Miraflores
El secretario de la opositora Mesa de la Unidad ofreció declaraciones previo a la reunión para establecer el diálogo. Foto: Prensa Miraflores
El secretario de la opositora Mesa de la Unidad ofreció declaraciones previo a la reunión para establecer el diálogo. Foto: Prensa Miraflores
El Presidente Nicolás Maduro llega a la cancillería para establecer, con apoyo de la UNASUR, el diálogo de la oposición. Foto Prensa Miraflores.
El Presidente Nicolás Maduro llega a la cancillería para establecer, con apoyo de la UNASUR, el diálogo de la oposición. Foto Prensa Miraflores.
El Presidente Nicolás Maduro en la reunión para establecer el diálogo con la oposición, con el apoyo de UNASUR. Foto Prensa Miraflores.
El Presidente Nicolás Maduro en la reunión para establecer el diálogo con la oposición, con el apoyo de UNASUR. Foto Prensa Miraflores.
El Presidente Nicolás Maduro en la reunión para establecer el diálogo con la oposición, con el apoyo de UNASUR. Foto Prensa Miraflores.
(Con información de Telesur. Foto Prensa Miraflores)

Respuesta de la senadora brasileña a María Machado


El pasado 2 de Abril, Maria Corina Machado visita Brasil invitada por Comisión para Asuntos Exteriores del Senado Brasilero. 
Después de dar su discurso incial y mostrar su video montado a conveniencia, parlamentarios tuvieron la oportunidad de hablarle, esta fué la intervención de la Senadora Vanessa Grazziotin, que le dió a la ex-diputada una lección de moral y servicio parlamentario: "Para que la paz se establezca en ese país (Venezuela) tiene que haber buena voluntad"




sábado, 8 de marzo de 2014

Chávez: Un Gigante bajo la Luna

 

Un año ha pasado desde la desaparición física de nuestro amigo Hugo Chávez y aún es imposible aceptarlo. Su voz era un constante en la Venezuela revolucionaria, sus lecturas y enseñanzas una escuela en desarrollo permanente. Hombre humilde de alma noble, Chávez tenía la valentía de guerreros y el pulso de patria en su corazón. Desafiaba a los más poderosos e imponentes intereses, sin guindarse. Nunca le temblaba la mano, jamás se arrodillaba, estaba siempre firme con serenidad y convicción para enfrentar grandes amenazas. Su valor era inmenso, un soldado del pueblo, un guerrero de paz, un gigante de siglos. Conocerlo fue un privilegio, un tesoro sin precio.
 
Chávez impactó al mundo, dejando su huella en luchas y sueños por la justicia social desde el norte hasta el sur. Su legado es transcontinental, sin fronteras. “Chávez” se traduce a todos idiomas como el símbolo de la dignidad.
 
Tuve la fortuna de acompañarlo en varias de sus giras internacionales. Pude presenciar la multitudinaria recepción de apoyo y alegría que recibía en casi todos los continentes. Su mera presencia inspiraba a millones. Él representaba los sueños de tantas luchas, tantos compromisos a la humanidad, y demostró, contundentemente, que otro mundo sí era posible.
 
De todas partes del planeta, corría gente para verlo de cerca. Solo esperaban escuchar sus palabras llenas de esperanza, sencillas y a la vez llenas de una íntima profundidad. Chávez respiraba amor, y aunque millones lo recibían con brazos abiertos, siempre había peligrosas amenazas en su contra. Los más poderosos intereses le temían. Era impredecible, siempre un paso por delante. Washington lo llamaba un “sabio competidor”, y viniendo del gobierno estadounidense, eso era no solamente un cumplido, sino demostraba lo grande que era Chávez. Ni el imperio lo podía controlar.
 

En mayo de 2006 me encontraba de gira en Europa con el lanzamiento de las ediciones en alemán e italiano de mi primer libro, El Código Chávez. Cuando ya había recorrido gran parte de Alemania, por suerte coincidí con la gira del Presidente Chávez en el marco de la cumbre América Latina-Unión Europea en Viena, Austria.
 
Llegué al hotel donde se encontraba la delegación presidencial que apenas horas antes había arribado a la tierra vienesa. Luego de saludar a caras conocidas en el lobby, mis compatriotas, me fui a la habitación a descansar. Una hora después, bajé para ver la movida y para saber cuál era la agenda del Presidente. Al llegar al lobby, el simpático muchacho de protocolo presidencial se me acercó y me dijo que ya íbamos saliendo. Me pidió acompañarlos en la caravana. No había visto aún al Presidente, pero supuse que íbamos adelante a alguna actividad, y me monté en el carro con la delegación. Me acuerdo que estaban muchas caras conocidas, amigos de lucha: Nicolás, Barreto, Giordani, Navarro.
 
Nos llevaron a un sitio en el centro de Viena. Al llegar pude presenciar una cantidad enorme de gente, principalmente jóvenes, que estaban dentro y fuera del local. “¿Qué sitio es este?”, pregunté al amigo de protocolo. “Es un centro cultural muy popular aquí. Se llama la Arena”, me respondió.
 
Bajamos del carro y vimos a miles de personas acercándose al lugar. Había un evento esa noche con nada más y nada menos que el Comandante Presidente Hugo Chávez, líder de la Revolución Bolivariana. Un rato después, cuando ya habíamos entrado para presenciar la impresionante cantidad de personas que se encontraba en el lugar, me acercaron para avisarme que yo estaba pautada para hablar en el evento de esa noche, allí, frente a la muchedumbre europea. “Que honor”, pensaba, participar en Viena en un acto de masas con el Presidente.
 
La noche estaba fresca y la gente seguía llegando. No cabían en el centro cultural. Tanto fue así, que tuvieron que cambiar la sede del evento de la parte adentro, donde solo se cabían 500 personas, para la plaza afuera, donde cabían miles. Nunca antes había pasado un fenómeno así en Viena. Miles de jóvenes europeos se habían reunido en una plaza vienesa para escuchar las palabras de un jefe de estado latinoamericano. La cantidad de personas presentes era espectacular. Chávez no solamente era un líder latinoamericano, sino un gigante mundial.
 
Pasaba el tiempo, y el Presidente no llegaba. La gente se ponía ansiosa esperando – la puntualidad en Austria era bastante estricta y no estaban acostumbrados a esperar mucho más allá de la hora prevista. Un rato después, se me acercó la gente de protocolo pidiendo que subiera a la tarima junto a los otros de la delegación. Teníamos que hacer algo, me decían, la gente estaba esperando demasiado tiempo para dejarlos así en el limbo. Fui a conversar con los amigos de la delegación sobre lo que deberíamos hacer. “El Presidente no viene”, me dijeron. “¿Y ahora que vamos a hacer?”, pregunté. “No podemos salir allí nosotros cuando están esperando a Chávez”. 
Ya habían pasado como dos horas del momento previsto para el comienzo del evento y el público estaba muy ansioso. Fuimos a hablar con los organizadores, un grupo muy simpático de activistas europeos solidarios. Les contamos sobre la posibilidad de que no viniera el Presidente. Él estaba cansado, descansando ya en el hotel, preparándose para la cumbre de jefes de Estado de América Latina y Europa del día siguiente.
 
La noticia cayó como una piedra. No era posible, nos decían. Jamás en la historia tantas personas habían venido a una plaza pública para escuchar a un jefe de Estado, sea de donde sea. Teníamos que comprender la importancia histórica del momento.
 
Entendimos bien que nosotros bajo ninguna circunstancia podríamos reemplazar al Presidente Chávez ante ese público. Era Chávez o nada, o más bien, tenía que ser Chávez y punto. Capturamos imágenes del evento y la cantidad de personas presentes, y las enviamos con la Guardia Presidencial y los edecanes del Presidente, rogando por favor que viera la importancia del evento para que se viniera.
 
Pasaron dos horas más y ya eran horas de la noche, pero nadie se había ido del lugar. Más bien, la gente seguía llegando. Se mantenían alertas cantando “Uh Ah, Chávez no se va” en español y en alemán, “Chávez geht nicht”.
 
Luego de cuatro horas bajo la bella luna de Viena, todos ansiosos por la llegada del Comandante del siglo XXI, hubo movimiento. Chávez había visto las imágenes y entendía la magnitud del momento y la importancia de reunirse con la juventud europea. En todo su cansancio y trasnocho del viaje, allí apareció, radiante y sonriente al ver a la muchedumbre juvenil.
 
La llegada del Presidente fue recibida con un aplauso impresionante del público cerca de las diez de la noche. La luz brillante de la luna reflejaba el asombro y la intensidad de las miradas de los muchachos y las muchachas. Todos estaban completamente atentos y pendientes del discurso del líder venezolano. Y al Presidente Chávez le inspiró la atención y la dedicación de los jóvenes vieneses, y en las afueras de “la Arena” lanzó una clase magistral sobre la construcción de un movimiento revolucionario internacional. Dirigiéndose a ésa juventud europea, habló sobre “el Triángulo de la Victoria”, compuesto por tres factores principales: objetivos políticos, estrategia y poder; y fundamentados en la consciencia, la voluntad y la organización. Se quedaron todos durante las dos horas que habló el Presidente, escuchando con mucho cuidado los detalles del proyecto revolucionario internacional, mostrando su apoyo y aprobación en aplausos, gritos y sonrisas. “A nosotros nos acusan de querer construir una bomba atómica”, contó Chávez a los jóvenes. “Pero a nosotros no nos interesa tener bombas atómicas. Las bombas atómicas se las regalamos al imperio. A nosotros no nos hace falta un arsenal de bombas para salvar al mundo. ¡Nosotros somos las bombas atómicas! Y sobre todo ustedes muchachos y muchachas del mundo, ustedes son las bombas atómicas… las bombas del amor, de la pasión, de las ideas, de la fuerza, de la organización”.
 
Sesenta y cuatro medios de comunicación europeos cubrieron ése evento histórico en Viena. “El Che Guevara del siglo XXI”, lo llamaron, todos fascinados con lo que sucedió ésa noche en Viena bajo la luna llena. Nunca un jefe de Estado había salido a las calles a hablar con las masas. Nunca se habían reunido miles de personas de manera espontánea al aire libre en Viena para escuchar un discurso de un mandatario, menos de América Latina. Chávez trajo el amor y la sinceridad venezolana a Austria y el pueblo de Viena lo recibió con los brazos abiertos.
 
“Muchachos, ustedes van a salvar al mundo. Sepan que no están solos aquí. Sepan que los jóvenes del mundo, que hablan otros idiomas, que están bañados de otros colores, tienen la misma llama que ustedes...En América Latina, en África, en Asia... despierta la juventud del mundo, despiertan los trabajadores del mundo, despiertan las mujeres del mundo, despiertan los estudiantes del mundo. Vamos unidos por los caminos de la revolución”.
 
Al terminar su discurso, Chávez miró a la gloriosa luna llena que alumbraba el evento. “Ah...”, exclamó. “Con esa luna llena, tan linda, provoca agarrar una guitarra e ir con todos ustedes jóvenes al río Danubio para cantar, una bella noche, hasta el amanecer”. El brillo en sus ojos desvelaba su sinceridad. Fue un momento especial, de esos que solo ocurren una vez en la vida. Parecía un encuentro íntimo, entre amigos, aunque la mayoría de las miles de personas allí no nos conocíamos. Sin embargo, todos compartíamos un amor por la justicia y un sueño por un mundo mejor. Chávez era un hermano más en la lucha por ese sueño.

 
Años después, el impacto mundial de Chávez lo convirtió en el enemigo número uno de Washington y sus poderosos aliados. Alguien de su humildad, sinceridad, valentía y convicción no era común, y menos cuando era el líder del país con las más grandes reservas petroleras del mundo, y además, alzaba en alto la bandera de justicia social. Las amenazas contra Chávez eran constantes, los atentados contra su vida jamás cesaban. Hubo una sistemática agresión contra su gobierno desde los más poderosos intereses del mundo, apoyados por sus agentes dentro de Venezuela. Daban con todo contra Chávez. Alguien de su estatura, de su influencia, firmeza y dignidad, y con esa inmensa capacidad de amor, representaba un gran peligro para la agenda imperial. Hicieron lo que pudieron para neutralizarlo.
 
Tal vez nunca sabremos si su desaparición física fue provocada o no, aunque existen bastantes evidencias y pistas para investigarlo. Lo que sí sabemos es que su salida mortal no fue su despedida. Hombres como Chávez no pueden desaparecer, aunque a muchos les gustarían que fuera así. El legado de Chávez hoy vive y crece más allá de la Revolución Bolivariana y sus extraordinarios logros. Su voz está presente en cada grito por la libertad, su mirada se ve en los valientes jóvenes que enfrentan grandes y peligrosas potencias para desvelar verdades. Su amor está presente en la solidaridad y el compromiso de corazón que millones sienten por la Venezuela revolucionaria. Su fortaleza y dignidad guían la defensa de la patria, hoy de nuevo agredida por quienes quisieran borrarnos de la humanidad.
 
Chávez jamás desparecerá. Su presencia seguirá creciendo y multiplicándose en cada nuevo soldado de la paz, en cada guerrera de la justicia. Sonriente con corazón de oro, Chávez siempre será nuestro Gigante bajo la luna.

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/expertos/eva_golinger/view/121541-chavez-gigante-luna-golinger

Un año ha pasado desde la desaparición física de nuestro amigo Hugo Chávez y aún es imposible aceptarlo. Su voz era un constante en la Venezuela revolucionaria, sus lecturas y enseñanzas una escuela en desarrollo permanente. Hombre humilde de alma noble, Chávez tenía la valentía de guerreros y el pulso de patria en su corazón. Desafiaba a los más poderosos e imponentes intereses, sin guindarse. Nunca le temblaba la mano, jamás se arrodillaba, estaba siempre firme con serenidad y convicción para enfrentar grandes amenazas. Su valor era inmenso, un soldado del pueblo, un guerrero de paz, un gigante de siglos. Conocerlo fue un privilegio, un tesoro sin precio.
 
Chávez impactó al mundo, dejando su huella en luchas y sueños por la justicia social desde el norte hasta el sur. Su legado es transcontinental, sin fronteras. “Chávez” se traduce a todos idiomas como el símbolo de la dignidad.


 
Tuve la fortuna de acompañarlo en varias de sus giras internacionales. Pude presenciar la multitudinaria recepción de apoyo y alegría que recibía en casi todos los continentes. Su mera presencia inspiraba a millones. Él representaba los sueños de tantas luchas, tantos compromisos a la humanidad, y demostró, contundentemente, que otro mundo sí era posible.
 
De todas partes del planeta, corría gente para verlo de cerca. Solo esperaban escuchar sus palabras llenas de esperanza, sencillas y a la vez llenas de una íntima profundidad. Chávez respiraba amor, y aunque millones lo recibían con brazos abiertos, siempre había peligrosas amenazas en su contra. Los más poderosos intereses le temían. Era impredecible, siempre un paso por delante. Washington lo llamaba un “sabio competidor”, y viniendo del gobierno estadounidense, eso era no solamente un cumplido, sino demostraba lo grande que era Chávez. Ni el imperio lo podía controlar.
 


En mayo de 2006 me encontraba de gira en Europa con el lanzamiento de las ediciones en alemán e italiano de mi primer libro, El Código Chávez. Cuando ya había recorrido gran parte de Alemania, por suerte coincidí con la gira del Presidente Chávez en el marco de la cumbre América Latina-Unión Europea en Viena, Austria.
 
Llegué al hotel donde se encontraba la delegación presidencial que apenas horas antes había arribado a la tierra vienesa. Luego de saludar a caras conocidas en el lobby, mis compatriotas, me fui a la habitación a descansar. Una hora después, bajé para ver la movida y para saber cuál era la agenda del Presidente. Al llegar al lobby, el simpático muchacho de protocolo presidencial se me acercó y me dijo que ya íbamos saliendo. Me pidió acompañarlos en la caravana. No había visto aún al Presidente, pero supuse que íbamos adelante a alguna actividad, y me monté en el carro con la delegación. Me acuerdo que estaban muchas caras conocidas, amigos de lucha: Nicolás, Barreto, Giordani, Navarro.
 
Nos llevaron a un sitio en el centro de Viena. Al llegar pude presenciar una cantidad enorme de gente, principalmente jóvenes, que estaban dentro y fuera del local. “¿Qué sitio es este?”, pregunté al amigo de protocolo. “Es un centro cultural muy popular aquí. Se llama la Arena”, me respondió.
 
Bajamos del carro y vimos a miles de personas acercándose al lugar. Había un evento esa noche con nada más y nada menos que el Comandante Presidente Hugo Chávez, líder de la Revolución Bolivariana. Un rato después, cuando ya habíamos entrado para presenciar la impresionante cantidad de personas que se encontraba en el lugar, me acercaron para avisarme que yo estaba pautada para hablar en el evento de esa noche, allí, frente a la muchedumbre europea. “Que honor”, pensaba, participar en Viena en un acto de masas con el Presidente.
 
La noche estaba fresca y la gente seguía llegando. No cabían en el centro cultural. Tanto fue así, que tuvieron que cambiar la sede del evento de la parte adentro, donde solo se cabían 500 personas, para la plaza afuera, donde cabían miles. Nunca antes había pasado un fenómeno así en Viena. Miles de jóvenes europeos se habían reunido en una plaza vienesa para escuchar las palabras de un jefe de estado latinoamericano. La cantidad de personas presentes era espectacular. Chávez no solamente era un líder latinoamericano, sino un gigante mundial.
 
Pasaba el tiempo, y el Presidente no llegaba. La gente se ponía ansiosa esperando – la puntualidad en Austria era bastante estricta y no estaban acostumbrados a esperar mucho más allá de la hora prevista. Un rato después, se me acercó la gente de protocolo pidiendo que subiera a la tarima junto a los otros de la delegación. Teníamos que hacer algo, me decían, la gente estaba esperando demasiado tiempo para dejarlos así en el limbo. Fui a conversar con los amigos de la delegación sobre lo que deberíamos hacer. “El Presidente no viene”, me dijeron. “¿Y ahora que vamos a hacer?”, pregunté. “No podemos salir allí nosotros cuando están esperando a Chávez”.


 
Ya habían pasado como dos horas del momento previsto para el comienzo del evento y el público estaba muy ansioso. Fuimos a hablar con los organizadores, un grupo muy simpático de activistas europeos solidarios. Les contamos sobre la posibilidad de que no viniera el Presidente. Él estaba cansado, descansando ya en el hotel, preparándose para la cumbre de jefes de Estado de América Latina y Europa del día siguiente.
 
La noticia cayó como una piedra. No era posible, nos decían. Jamás en la historia tantas personas habían venido a una plaza pública para escuchar a un jefe de Estado, sea de donde sea. Teníamos que comprender la importancia histórica del momento.
 
Entendimos bien que nosotros bajo ninguna circunstancia podríamos reemplazar al Presidente Chávez ante ese público. Era Chávez o nada, o más bien, tenía que ser Chávez y punto. Capturamos imágenes del evento y la cantidad de personas presentes, y las enviamos con la Guardia Presidencial y los edecanes del Presidente, rogando por favor que viera la importancia del evento para que se viniera.
 
Pasaron dos horas más y ya eran horas de la noche, pero nadie se había ido del lugar. Más bien, la gente seguía llegando. Se mantenían alertas cantando “Uh Ah, Chávez no se va” en español y en alemán, “Chávez geht nicht”.
 
Luego de cuatro horas bajo la bella luna de Viena, todos ansiosos por la llegada del Comandante del siglo XXI, hubo movimiento. Chávez había visto las imágenes y entendía la magnitud del momento y la importancia de reunirse con la juventud europea. En todo su cansancio y trasnocho del viaje, allí apareció, radiante y sonriente al ver a la muchedumbre juvenil.
 
La llegada del Presidente fue recibida con un aplauso impresionante del público cerca de las diez de la noche. La luz brillante de la luna reflejaba el asombro y la intensidad de las miradas de los muchachos y las muchachas. Todos estaban completamente atentos y pendientes del discurso del líder venezolano. Y al Presidente Chávez le inspiró la atención y la dedicación de los jóvenes vieneses, y en las afueras de “la Arena” lanzó una clase magistral sobre la construcción de un movimiento revolucionario internacional. Dirigiéndose a ésa juventud europea, habló sobre “el Triángulo de la Victoria”, compuesto por tres factores principales: objetivos políticos, estrategia y poder; y fundamentados en la consciencia, la voluntad y la organización. Se quedaron todos durante las dos horas que habló el Presidente, escuchando con mucho cuidado los detalles del proyecto revolucionario internacional, mostrando su apoyo y aprobación en aplausos, gritos y sonrisas. “A nosotros nos acusan de querer construir una bomba atómica”, contó Chávez a los jóvenes. “Pero a nosotros no nos interesa tener bombas atómicas. Las bombas atómicas se las regalamos al imperio. A nosotros no nos hace falta un arsenal de bombas para salvar al mundo. ¡Nosotros somos las bombas atómicas! Y sobre todo ustedes muchachos y muchachas del mundo, ustedes son las bombas atómicas… las bombas del amor, de la pasión, de las ideas, de la fuerza, de la organización”.
 
Sesenta y cuatro medios de comunicación europeos cubrieron ése evento histórico en Viena. “El Che Guevara del siglo XXI”, lo llamaron, todos fascinados con lo que sucedió ésa noche en Viena bajo la luna llena. Nunca un jefe de Estado había salido a las calles a hablar con las masas. Nunca se habían reunido miles de personas de manera espontánea al aire libre en Viena para escuchar un discurso de un mandatario, menos de América Latina. Chávez trajo el amor y la sinceridad venezolana a Austria y el pueblo de Viena lo recibió con los brazos abiertos.
 
“Muchachos, ustedes van a salvar al mundo. Sepan que no están solos aquí. Sepan que los jóvenes del mundo, que hablan otros idiomas, que están bañados de otros colores, tienen la misma llama que ustedes...En América Latina, en África, en Asia... despierta la juventud del mundo, despiertan los trabajadores del mundo, despiertan las mujeres del mundo, despiertan los estudiantes del mundo. Vamos unidos por los caminos de la revolución”.
 
Al terminar su discurso, Chávez miró a la gloriosa luna llena que alumbraba el evento. “Ah...”, exclamó. “Con esa luna llena, tan linda, provoca agarrar una guitarra e ir con todos ustedes jóvenes al río Danubio para cantar, una bella noche, hasta el amanecer”. El brillo en sus ojos desvelaba su sinceridad. Fue un momento especial, de esos que solo ocurren una vez en la vida. Parecía un encuentro íntimo, entre amigos, aunque la mayoría de las miles de personas allí no nos conocíamos. Sin embargo, todos compartíamos un amor por la justicia y un sueño por un mundo mejor. Chávez era un hermano más en la lucha por ese sueño.

 

 
Años después, el impacto mundial de Chávez lo convirtió en el enemigo número uno de Washington y sus poderosos aliados. Alguien de su humildad, sinceridad, valentía y convicción no era común, y menos cuando era el líder del país con las más grandes reservas petroleras del mundo, y además, alzaba en alto la bandera de justicia social. Las amenazas contra Chávez eran constantes, los atentados contra su vida jamás cesaban. Hubo una sistemática agresión contra su gobierno desde los más poderosos intereses del mundo, apoyados por sus agentes dentro de Venezuela. Daban con todo contra Chávez. Alguien de su estatura, de su influencia, firmeza y dignidad, y con esa inmensa capacidad de amor, representaba un gran peligro para la agenda imperial. Hicieron lo que pudieron para neutralizarlo.
 
Tal vez nunca sabremos si su desaparición física fue provocada o no, aunque existen bastantes evidencias y pistas para investigarlo. Lo que sí sabemos es que su salida mortal no fue su despedida. Hombres como Chávez no pueden desaparecer, aunque a muchos les gustarían que fuera así. El legado de Chávez hoy vive y crece más allá de la Revolución Bolivariana y sus extraordinarios logros. Su voz está presente en cada grito por la libertad, su mirada se ve en los valientes jóvenes que enfrentan grandes y peligrosas potencias para desvelar verdades. Su amor está presente en la solidaridad y el compromiso de corazón que millones sienten por la Venezuela revolucionaria. Su fortaleza y dignidad guían la defensa de la patria, hoy de nuevo agredida por quienes quisieran borrarnos de la humanidad.
 
Chávez jamás desparecerá. Su presencia seguirá creciendo y multiplicándose en cada nuevo soldado de la paz, en cada guerrera de la justicia. Sonriente con corazón de oro, Chávez siempre será nuestro Gigante bajo la luna.

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/expertos/eva_golinger/view/121541-chavez-gigante-luna-golinger
Un año ha pasado desde la desaparición física de nuestro amigo Hugo Chávez y aún es imposible aceptarlo. Su voz era un constante en la Venezuela revolucionaria, sus lecturas y enseñanzas una escuela en desarrollo permanente. Hombre humilde de alma noble, Chávez tenía la valentía de guerreros y el pulso de patria en su corazón. Desafiaba a los más poderosos e imponentes intereses, sin guindarse. Nunca le temblaba la mano, jamás se arrodillaba, estaba siempre firme con serenidad y convicción para enfrentar grandes amenazas. Su valor era inmenso, un soldado del pueblo, un guerrero de paz, un gigante de siglos. Conocerlo fue un privilegio, un tesoro sin precio.
 
Chávez impactó al mundo, dejando su huella en luchas y sueños por la justicia social desde el norte hasta el sur. Su legado es transcontinental, sin fronteras. “Chávez” se traduce a todos idiomas como el símbolo de la dignidad.


 
Tuve la fortuna de acompañarlo en varias de sus giras internacionales. Pude presenciar la multitudinaria recepción de apoyo y alegría que recibía en casi todos los continentes. Su mera presencia inspiraba a millones. Él representaba los sueños de tantas luchas, tantos compromisos a la humanidad, y demostró, contundentemente, que otro mundo sí era posible.
 
De todas partes del planeta, corría gente para verlo de cerca. Solo esperaban escuchar sus palabras llenas de esperanza, sencillas y a la vez llenas de una íntima profundidad. Chávez respiraba amor, y aunque millones lo recibían con brazos abiertos, siempre había peligrosas amenazas en su contra. Los más poderosos intereses le temían. Era impredecible, siempre un paso por delante. Washington lo llamaba un “sabio competidor”, y viniendo del gobierno estadounidense, eso era no solamente un cumplido, sino demostraba lo grande que era Chávez. Ni el imperio lo podía controlar.
 


En mayo de 2006 me encontraba de gira en Europa con el lanzamiento de las ediciones en alemán e italiano de mi primer libro, El Código Chávez. Cuando ya había recorrido gran parte de Alemania, por suerte coincidí con la gira del Presidente Chávez en el marco de la cumbre América Latina-Unión Europea en Viena, Austria.
 
Llegué al hotel donde se encontraba la delegación presidencial que apenas horas antes había arribado a la tierra vienesa. Luego de saludar a caras conocidas en el lobby, mis compatriotas, me fui a la habitación a descansar. Una hora después, bajé para ver la movida y para saber cuál era la agenda del Presidente. Al llegar al lobby, el simpático muchacho de protocolo presidencial se me acercó y me dijo que ya íbamos saliendo. Me pidió acompañarlos en la caravana. No había visto aún al Presidente, pero supuse que íbamos adelante a alguna actividad, y me monté en el carro con la delegación. Me acuerdo que estaban muchas caras conocidas, amigos de lucha: Nicolás, Barreto, Giordani, Navarro.
 
Nos llevaron a un sitio en el centro de Viena. Al llegar pude presenciar una cantidad enorme de gente, principalmente jóvenes, que estaban dentro y fuera del local. “¿Qué sitio es este?”, pregunté al amigo de protocolo. “Es un centro cultural muy popular aquí. Se llama la Arena”, me respondió.
 
Bajamos del carro y vimos a miles de personas acercándose al lugar. Había un evento esa noche con nada más y nada menos que el Comandante Presidente Hugo Chávez, líder de la Revolución Bolivariana. Un rato después, cuando ya habíamos entrado para presenciar la impresionante cantidad de personas que se encontraba en el lugar, me acercaron para avisarme que yo estaba pautada para hablar en el evento de esa noche, allí, frente a la muchedumbre europea. “Que honor”, pensaba, participar en Viena en un acto de masas con el Presidente.
 
La noche estaba fresca y la gente seguía llegando. No cabían en el centro cultural. Tanto fue así, que tuvieron que cambiar la sede del evento de la parte adentro, donde solo se cabían 500 personas, para la plaza afuera, donde cabían miles. Nunca antes había pasado un fenómeno así en Viena. Miles de jóvenes europeos se habían reunido en una plaza vienesa para escuchar las palabras de un jefe de estado latinoamericano. La cantidad de personas presentes era espectacular. Chávez no solamente era un líder latinoamericano, sino un gigante mundial.
 
Pasaba el tiempo, y el Presidente no llegaba. La gente se ponía ansiosa esperando – la puntualidad en Austria era bastante estricta y no estaban acostumbrados a esperar mucho más allá de la hora prevista. Un rato después, se me acercó la gente de protocolo pidiendo que subiera a la tarima junto a los otros de la delegación. Teníamos que hacer algo, me decían, la gente estaba esperando demasiado tiempo para dejarlos así en el limbo. Fui a conversar con los amigos de la delegación sobre lo que deberíamos hacer. “El Presidente no viene”, me dijeron. “¿Y ahora que vamos a hacer?”, pregunté. “No podemos salir allí nosotros cuando están esperando a Chávez”.


 
Ya habían pasado como dos horas del momento previsto para el comienzo del evento y el público estaba muy ansioso. Fuimos a hablar con los organizadores, un grupo muy simpático de activistas europeos solidarios. Les contamos sobre la posibilidad de que no viniera el Presidente. Él estaba cansado, descansando ya en el hotel, preparándose para la cumbre de jefes de Estado de América Latina y Europa del día siguiente.
 
La noticia cayó como una piedra. No era posible, nos decían. Jamás en la historia tantas personas habían venido a una plaza pública para escuchar a un jefe de Estado, sea de donde sea. Teníamos que comprender la importancia histórica del momento.
 
Entendimos bien que nosotros bajo ninguna circunstancia podríamos reemplazar al Presidente Chávez ante ese público. Era Chávez o nada, o más bien, tenía que ser Chávez y punto. Capturamos imágenes del evento y la cantidad de personas presentes, y las enviamos con la Guardia Presidencial y los edecanes del Presidente, rogando por favor que viera la importancia del evento para que se viniera.
 
Pasaron dos horas más y ya eran horas de la noche, pero nadie se había ido del lugar. Más bien, la gente seguía llegando. Se mantenían alertas cantando “Uh Ah, Chávez no se va” en español y en alemán, “Chávez geht nicht”.
 
Luego de cuatro horas bajo la bella luna de Viena, todos ansiosos por la llegada del Comandante del siglo XXI, hubo movimiento. Chávez había visto las imágenes y entendía la magnitud del momento y la importancia de reunirse con la juventud europea. En todo su cansancio y trasnocho del viaje, allí apareció, radiante y sonriente al ver a la muchedumbre juvenil.
 
La llegada del Presidente fue recibida con un aplauso impresionante del público cerca de las diez de la noche. La luz brillante de la luna reflejaba el asombro y la intensidad de las miradas de los muchachos y las muchachas. Todos estaban completamente atentos y pendientes del discurso del líder venezolano. Y al Presidente Chávez le inspiró la atención y la dedicación de los jóvenes vieneses, y en las afueras de “la Arena” lanzó una clase magistral sobre la construcción de un movimiento revolucionario internacional. Dirigiéndose a ésa juventud europea, habló sobre “el Triángulo de la Victoria”, compuesto por tres factores principales: objetivos políticos, estrategia y poder; y fundamentados en la consciencia, la voluntad y la organización. Se quedaron todos durante las dos horas que habló el Presidente, escuchando con mucho cuidado los detalles del proyecto revolucionario internacional, mostrando su apoyo y aprobación en aplausos, gritos y sonrisas. “A nosotros nos acusan de querer construir una bomba atómica”, contó Chávez a los jóvenes. “Pero a nosotros no nos interesa tener bombas atómicas. Las bombas atómicas se las regalamos al imperio. A nosotros no nos hace falta un arsenal de bombas para salvar al mundo. ¡Nosotros somos las bombas atómicas! Y sobre todo ustedes muchachos y muchachas del mundo, ustedes son las bombas atómicas… las bombas del amor, de la pasión, de las ideas, de la fuerza, de la organización”.
 
Sesenta y cuatro medios de comunicación europeos cubrieron ése evento histórico en Viena. “El Che Guevara del siglo XXI”, lo llamaron, todos fascinados con lo que sucedió ésa noche en Viena bajo la luna llena. Nunca un jefe de Estado había salido a las calles a hablar con las masas. Nunca se habían reunido miles de personas de manera espontánea al aire libre en Viena para escuchar un discurso de un mandatario, menos de América Latina. Chávez trajo el amor y la sinceridad venezolana a Austria y el pueblo de Viena lo recibió con los brazos abiertos.
 
“Muchachos, ustedes van a salvar al mundo. Sepan que no están solos aquí. Sepan que los jóvenes del mundo, que hablan otros idiomas, que están bañados de otros colores, tienen la misma llama que ustedes...En América Latina, en África, en Asia... despierta la juventud del mundo, despiertan los trabajadores del mundo, despiertan las mujeres del mundo, despiertan los estudiantes del mundo. Vamos unidos por los caminos de la revolución”.
 
Al terminar su discurso, Chávez miró a la gloriosa luna llena que alumbraba el evento. “Ah...”, exclamó. “Con esa luna llena, tan linda, provoca agarrar una guitarra e ir con todos ustedes jóvenes al río Danubio para cantar, una bella noche, hasta el amanecer”. El brillo en sus ojos desvelaba su sinceridad. Fue un momento especial, de esos que solo ocurren una vez en la vida. Parecía un encuentro íntimo, entre amigos, aunque la mayoría de las miles de personas allí no nos conocíamos. Sin embargo, todos compartíamos un amor por la justicia y un sueño por un mundo mejor. Chávez era un hermano más en la lucha por ese sueño.

 

 
Años después, el impacto mundial de Chávez lo convirtió en el enemigo número uno de Washington y sus poderosos aliados. Alguien de su humildad, sinceridad, valentía y convicción no era común, y menos cuando era el líder del país con las más grandes reservas petroleras del mundo, y además, alzaba en alto la bandera de justicia social. Las amenazas contra Chávez eran constantes, los atentados contra su vida jamás cesaban. Hubo una sistemática agresión contra su gobierno desde los más poderosos intereses del mundo, apoyados por sus agentes dentro de Venezuela. Daban con todo contra Chávez. Alguien de su estatura, de su influencia, firmeza y dignidad, y con esa inmensa capacidad de amor, representaba un gran peligro para la agenda imperial. Hicieron lo que pudieron para neutralizarlo.
 
Tal vez nunca sabremos si su desaparición física fue provocada o no, aunque existen bastantes evidencias y pistas para investigarlo. Lo que sí sabemos es que su salida mortal no fue su despedida. Hombres como Chávez no pueden desaparecer, aunque a muchos les gustarían que fuera así. El legado de Chávez hoy vive y crece más allá de la Revolución Bolivariana y sus extraordinarios logros. Su voz está presente en cada grito por la libertad, su mirada se ve en los valientes jóvenes que enfrentan grandes y peligrosas potencias para desvelar verdades. Su amor está presente en la solidaridad y el compromiso de corazón que millones sienten por la Venezuela revolucionaria. Su fortaleza y dignidad guían la defensa de la patria, hoy de nuevo agredida por quienes quisieran borrarnos de la humanidad.
 
Chávez jamás desparecerá. Su presencia seguirá creciendo y multiplicándose en cada nuevo soldado de la paz, en cada guerrera de la justicia. Sonriente con corazón de oro, Chávez siempre será nuestro Gigante bajo la luna.

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/expertos/eva_golinger/view/121541-chavez-gigante-luna-golinger