martes, 23 de diciembre de 2014

Una fiesta por los Cinco Héroes en casa y para reafirmar que estamos con Cuba

   
 
Foto: Gustavo de la Torre M.
 
 
Gustavo de la Torre M.
 
Este pasado domingo 21 de diciembre, el movimiento de solidaridad con Cuba en Barcelona, se movilizó en un acto de celebración por la liberación de los héroes cubanos: Ramón Labañino, Gerardo Hernández y Antonio Guerrero; los únicos que faltaban para que el grupo llamado Los Cinco estuviesen finalmente en la Patria: Cuba.

De igual manera, se aprovechó la ocasión para festejar que el 2014 llega a su fin con metas cumplidas, con el empeño de continuar con las pendientes y trazar nuevas para el 2015.

En el sencillo acto celebrado en el Casal de l'ALBA, se reunieron compañeros de diversos colectivos de solidaridad y diversas nacionalidades: catalanes, argentinos, uruguayos, bolivianos, venezolanos, chilenos, colombianos, ecuatorianos y cubanos, entre otros. Todos miembros de Casales de Amistad con Cuba, del Comando Hugo Chávez Frías, del Bloqueo Latinoamericano, de la Brigada Vallesana Simón Bolívar, de organizaciones políticas y culturales, etc. Muchos de ellos miembros de la Plataforma de solidaridad Defensem Cuba.

Muchos compañeros tomaron la palabra para reafirmar su apoyo a Cuba. El turno de palabras comenzó con la intervención de Salvador Torres, seguidamente habló Ana Posada Lee, Presidenta de la Asociación de Cubanos en Cataluña José Martí (ACCJM), y Gustavo de la Torre Morales, también miembro de la ACCJM.

Además, se contó con la presencia de la Cónsul de Cuba en Barcelona, Mabel Arteaga, y otros funcionarios del Consulado. Tampoco faltó la presencia del compañero Joan Josep Nuet, Secretario General del Partido Comunistes de Catalunya y portavoz de EUiA.

Todos los miembros de la solidaridad expresaron una contundente reafirmación de seguir apoyando a Cuba en cada tarea futura y, principalmente, en la derogación total y definitiva de esa genocida política de los gobiernos de Estados Unidos de bloqueo económico, financiero y comercial impuesta injustamente contra Cuba.

Este acto fue un evento de júbilo y reafirmación, donde quedó por sentado que la alegría era el resultado de la gran victoria lograda por Cuba y el movimiento internacional de solidaridad para lograr tener a los Cinco en la Patria, junto a familiares, amigos y un pueblo que sigue resistiendo con heroismo para defender su soberanía e independencia, que no se rinde frente a ninguna presión imperialista.

Una vez más se ha demostrado, que Cuba no está sola. La celebración se cerró con un brindis pleno de alegría por la celebración del aniversario 56 del triunfo de la Revolución cubana.

Intervención de Salvador Torres. Fotos: Gustavo de la Torre M.
 

Intervenciones de Ángeles Salazar Cuesta y Ana Ruiz Alonso. Fotos: Gustavo de la Torre M.
 
Intervenciones de Luis Ramírez, miembro del Comando Hugo Chávez Frías y del Bloqueo Latinoamericano, y de Leonor Zayas Rodríguez, cantante cubana. Fotos: Gustavo de la Torre M.
 
Leonor Zayas Rodríguez descarga junto a la Cónsul de Cuba en Barcelona, Mabel Arteaga, las notas musicales de la canción de Carlos Puebla: "Hasta Siempre, Comandante", dedicada al Comandante Ernesto Che Guevara. Seguidamente, la Cónsul nos dedica unas emotivas palabras de agradecimiento a los miembros del movimiento de la solidaridad y reafirma la trayectoria de Cuba dentro del Socialismo y de continuar llevando a cabo la obra humanitaria y solidaria de la Revolución cubana.
 
Fotos: Gustavo de la Torre M.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Emotivas imágenes de la llegada a Cuba de héroes antiterroristas presos en EEUU





Históricas declaraciones de Raúl Castro sobre las relaciones con EE.UU.




René González a RT: "Vivimos un momento trascendental en la historia de Cuba"





En una entrevista exclusiva a RT, René González, el primero del grupo de 'Los cinco' en salir de prisión, afirma que la decisión del acercamiento entre EE.UU. y Cuba se explica por los cambios sociales que ha experimentado la sociedad estadounidense. En su opinión, estos se deben a varias condiciones, entre las que cita los intereses económicos y el contexto internacional en relación a Cuba. "EE.UU. se ha ido quedando aislado en relación con su política hacia Cuba".
René González cree que Obama ha tomado la decisión de dar este paso porque ha revisado los cambios que se han dado en su propia sociedad en relación con la perspectiva hacia Cuba. Al mismo tiempo, opina que se trata de un paso inevitable, ya que haber prolongado la situación habría sido un "absurdo histórico".

Vea el discurso completo de Barack Obama sobre los cambios en las relaciones con Cuba

Obama "ha hecho lo que debía hacer como presidente", opina González, añadiendo que es algo que requería coraje y valentía, algo que "lo va a dejar en la historia como presidente que inició un camino que puede llevar a una mejoría no solamente de las relaciones entre Cuba y EEUU, sino las relaciones entre EEUU y el resto del continente americano".
Los cinco logramos salir de la prisión mejor de como entramos
González admite que este paso, que llama "irreversible", "decisivo", y "valiente", sea solo el principio del camino y que algunos elementos puedan no estar en línea con Obama, pero al mismo tiempo muestra su confianza en que con el tiempo se conseguirán resultados que "harán que otros elementos vayan cambiando su opinión".
Al responder a la pregunta sobre los tres cubanos liberados, González ha comentado que todos están muy felices y "de muy buen ánimo", y cree que vienen a cuba "en un buen momento para entregar esa alegría y esa felicidad a la construcción de la Cuba que todos los cubamos queremos".
Empezamos una nueva época en las relaciones entre Cuba y EE.UU.
"Los cinco logramos una cosa que nos propusimos al principio, que fue salir de la prisión mejor de como entramos", confiesa González, añadiendo que aprovecharon este tiempo para crecer como personas, meditar, pensar mucho en el país, en el futuro de Cuba y en el de la humanidad.
"Estamos viviendo un momento transcendental para la historia de Cuba, para la historia de EE.UU. Empezamos una nueva época en las relaciones entre los dos países", asevera González. "Creo que tenemos todos los que deseamos un mundo mejor que trabajar para que este cambio, esta experiencia nos lleve a un futuro mejor en las relaciones entre Cuba y EE.UU.", concluye González.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Che en la ONU: El mensaje imborrable

 
 
Hace cincuenta años, el 11 de diciembre de 1964, la Asamblea General de la ONU tuvo su encuentro definitivo con la Historia. En atuendo guerrillero, Ernesto Che Guevara compareció ante el gran salón repleto de delegados y un público que escuchó en silencio reverente sospechando quizás que les hablaba el futuro.

En discurso que aun se comenta en los pasillos del rascacielos neoyorquino, Che repasó los problemas principales que agobiaban al mundo y presentó la plataforma indispensable para una salida revolucionaria.

Aquel era año de definiciones y requería pensamiento claro capaz de mostrar el camino.
En el Golfo de Tonkin se había producido el incidente que luego se supo fue uno de los tantos embustes fabricados por Washington y le sirvió para escalar su intervención y desatar una guerra de la que sólo saldría, en humillante derrota, una década después. La intervención foránea en el Congo, usando ilegalmente el nombre de la ONU, y el alevoso asesinato de Lumumba frustró la independencia de ese país y lo hundió en el caos y el terror. En América Latina se afirmaba la hegemonía norteamericana con asesores militares y de seguridad que la imponían por todas partes. El derrocamiento de Joao Goulart en Brasil, seguido por el de Paz Estenssoro en Bolivia daría paso al sombrío capítulo de las dictaduras militares como instrumento de dominación. El intento de restaurar la democracia en República Dominicana, un año más tarde, habría de provocar la invasión militar norteamericana que la OEA santificó desvergonzadamente.

Estados Unidos había logrado que la OEA decretase la ruptura de relaciones con Cuba acatada por todos salvo México. La agresividad contra la isla condujo, también en 1964, a extender el bloqueo al área de la salud prohibiéndole adquirir medicinas y productos médicos. Desde el territorio usurpado en la bahía de Guantánamo se producían numerosas provocaciones, 1323 en 340 días, incluyendo 78 en que los marines dispararon contra las posiciones cubanas como ocurrió el 19 de julio cuando mataron al joven Ramón López Peña.

A esos temas se refirió el Che expresando solidaridad con todos los pueblos de África, Asia y América Latina y el Caribe sin olvidar a los que encaran las situaciones más complejas y suelen ser a menudo ignorados en la oratoria diplomática: Palestina y Puerto Rico (junto a él, integrando su delegación, estaba Laura Meneses, la viuda de Pedro Albizu Campos, el gran patriota puertorriqueño fallecido poco antes, luego de salir del sistema carcelario que lo encerró durante buena parte de su vida).

El discurso abordó también otros temas urgentes como la necesidad de lograr el desarme general y completo y la de poner fin a un orden económico internacional injusto que frustra el desarrollo de los países subdesarrollados. Trató especialmente la cuestión de la paz y lo que bajo el rótulo de “coexistencia pacífica” algunos concebían apenas como el equilibrio y el entendimiento entre las dos superpotencias a fin de impedir una nueva conflagración bélica. Para el Che la paz exigía mucho más. Para que fuese auténtica y perdurable debía alcanzar a todos los países independientemente de su poderío. Tampoco podía extenderse la “coexistencia” a la contradicción entre opresores y oprimidos, explotadores y explotados, a escala internacional o al interior de cada país. Su visión revolucionaria demandaba desplegar, junto al empeño por evitar un conflicto armado entre las potencias nucleares, la solidaridad efectiva con los pueblos que bregaban por emanciparse del yugo extranjero y con quienes querían conquistar un mundo mejor.

Era indispensable la acción de la comunidad internacional. Pero la ONU estaba paralizada. La Asamblea General, que normalmente concluía sus labores antes de la Navidad, a esas alturas aun no salía de su fase inicial, el llamado debate general y sus comisiones todavía no se habían instalado a mediados de diciembre. El estancamiento era consecuencia del chantaje norteamericano que amenazaba con privar del derecho al voto a la URSS y a sus aliados por su justa negativa a contribuir financieramente a la operación en el Congo. Para evadir el enfrentamiento y la crisis, sin consultar a los demás, se había llegado, tras bambalinas, a un arreglo tácito: no habría votaciones y todo quedaría en discursos. Che lo denunció al comenzar el suyo:

“Quisiéramos ver desperezarse a esta Asamblea y marchar hacia delante, que las Comisiones comenzaran su trabajo y que este no se detuviera en la primera confrontación. El Imperialismo quiere convertir esta reunión en un vano torneo oratorio en vez de resolver los graves problemas del mundo, debemos impedírselo. Esta Asamblea no debiera recordarse en el futuro sólo por el número XIX que la identifica”.

Algunos ejercieron el “derecho de réplica” intentando vanamente refutarlo. Lo hicieron el representante de Estados Unidos y los de varios gobiernos de una América Latina que ya no existe y no vale la pena nombrarlos.

Uno de ellos le reprochó que sus palabras apartaban a Cuba de lo que denominó la “órbita occidental”. Che respondió simplemente: “órbita tienen los satélites y nosotros no somos satélites. No estamos en ninguna órbita, estamos fuera de órbita”.

Otros, balbuceantes, ensayaron contrastar su acento argentino con el habla cubana mientras pretendían justificar la sumisión al amo yanqui.

A todos respondió el Che con voz serena, sin estridencia:

“si no se ofenden las ilustrísimas señorías de Latinoamérica, me siento tan patriota de Latinoamérica, de cualquier país de Latinoamérica, como el que más y, en el momento en que fuera necesario, estaría dispuesto a entregar mi vida por la liberación de cualquiera de los países de Latinoamérica, sin pedirle nada a nadie, sin exigir nada, sin explotar a nadie”.

Quien así hablaba pertenecía a una estirpe rara que se creía en peligro de extinción. Los que dicen sencillamente la verdad y respaldan sus palabras con la conducta.

Cuando habló ante la ONU ya el Che estaba enfrascado en los planes que lo llevarían a realizar la meta anunciada con toda naturalidad.

Unos meses después estaría combatiendo en África a los asesinos de Lumumba. Y luego en Bolivia entregaría su vida por la emancipación continental “sin pedirle nada a nadie”.

Mucho cambió el mundo desde entonces. De Indochina tuvieron que huir, derrotados, los agresores; Viet Nam es un país libre y próspero; China, ayer ignorada, es una potencia indispensable al nuevo equilibrio planetario; el Apartheid y el Imperio portugués quedaron como referencias del pasado; América Latina vive una época nueva y busca su destino “fuera de órbita”.

Nada de eso hubiera sido posible sin el ejemplo de Ernesto Guevara. Profeta militante no sólo anticipó el futuro, sacrificó su vida por alcanzarlo. Por eso vive hoy más que nunca.

P.S. Mientras Che hablaba, un tal Guillermo Novo Sampol, terrorista radicado en New Jersey, disparó un bazucazo contra el edificio de la ONU. Reportando el inusitado hecho, al día siguiente en primera plana, el New York Times señalaba que el artefacto utilizado sólo estaba al alcance de las fuerzas armadas. Iniciaba aquel personaje su larga carrera criminal que incluyó el asesinato de Orlando Letelier y Ronnie Mofit en plena capital norteamericana y más recientemente, el plan para atentar contra Fidel Castro y centenares de personas en Panamá. Perdonado por la ex Presidenta de ese país se instaló en Miami donde disfruta total impunidad junto a sus socios de la llamada Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA). Aun busca inútilmente un arma capaz de matar al Che.

Publicado en  Punto Final, Nº 818
 

Freddy Gutierrez: La Impunidad.



``No sabríamos el valor de la luz sino conociésemos la oscuridad´´ inició filosóficamente Gutiérrez su intervención, y así continua Gutiérrez,``En las altas esferas del Estado ha habido quebrantadores de las reglas de juego que Venezuela se ha dado, quebrantadores de la Constitución, que es el pacto social que nos dimos en 1999 y sencillamente no ha habido una administración de justicia, capaz de sancionar las conductas punibles´´



jueves, 30 de octubre de 2014

Freddy Gutiérrez: "La criticidad es un estado de conciencia y no tenerla impide al hombre desarrollarse"




Freddy Gutiérrez Trejo es un abogado constitucionalista, profesor universitario en cursos de pre y postgrado: Universidad Central de Venezuela, Universidad de Bonn en Alemania, Instituto Pedro Gual de Altos Estudios Diplomáticos y Universidad Simón Bolívar. Magíster Scientiarum en Derecho Económico Internacional y Derecho del Trabajo. Fue miembro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Relator Especial para Trabajadores Migrantes. Comisionado Presidencial a la Unión de Naciones Suramericanas UNASUR, son entre muchas otras funciones que ha cumplido a lo largo de su carrera profesional.

Nacido en Santa Cruz de Mora, Mérida, ha dedicado su vida a la política y a la defensa de los derechos humanos. Desde muy temprana edad, con apenas 14 años, comenzó su actividad en la arena de la política nacional.

Gentilmente nos concedió esta entrevista, en la cual habló de sus experiencias como defensor de los derechos humanos en casos muy sonados de nuestra historia contemporánea. Como miembro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, tuvo que confrontar varios casos, como el asesinato de Oscar Arnulfo Romero, donde le tocó ver los crímenes más atroces durante el conflicto armado en El Salvador (1981-1992) así como los terribles bombardeos del imperio estadounidense sobre los barrios Chorrillo y San Miguelito en Panamá.

A lo largo de la entrevista, Gutiérrez rememora eventos y personajes con quienes le tocó transitar y que han construido parte de la historia de la patria grande: Ali Primera, Elio Gómez Grillo, Ernesto Cardenal, Hugo Chávez Frías, Julián Conrado.

Una interesante información que nos dió, fue la visita de Camilo Torres a Guárenas, sitio donde decidió tomar las armas para luchar por la liberación de Colombia.




 

miércoles, 29 de octubre de 2014

Bruno Rodríguez Parrilla en ONU: Los daños humanos del bloqueo crecen





El Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, declaró necesario poner fin al Bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por EE.UU. a la isla en el sexagésimo noveno período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

A continuación el discurso íntegro:

Señor Presidente:
Distinguidos Representantes Permanentes:

Señores Delegados:

La Asamblea General de las Naciones Unidas considera hoy por vigésima tercera ocasión este tema tan importante para la comunidad mundial porque atañe al Derecho Internacional que protege a los Estados grandes y pequeños, ricos y pobres y es la garantía de la independencia de todos, así como al ejercicio de la soberanía nacional que es la base de la igualdad soberana.

También tiene una relación directa con el disfrute de los derechos humanos por todas las personas y por todos los pueblos.

Este asunto concierne a la libertad de comercio y navegación que protege los intereses de los Estados, las compañías y los ciudadanos.

Sin embargo, nos reunimos en una coyuntura internacional muy peculiar caracterizada por graves amenazas a la paz y seguridad internacionales, guerras atroces y actos terroristas de extraordinaria crueldad, por el peligro que significa la existencia de enormes arsenales nucleares, por los insólitos gastos en armamentos, inútiles para resolver ninguno de los grandes problemas de la población mundial que rápidamente se acerca a los 8 mil millones.

Es un momento crucial en el impacto del cambio climático que, entre otras circunstancias catastróficas, puede provocar inéditas hambrunas, pobreza extrema generalizada en regiones enteras y masivas oleadas migratorias.

Vivimos en una época marcada por la crisis global sistémica y la superposición de sus componentes económico, alimentario, energético e hídrico.

Junto a la pobreza, que cobra más vidas que la guerra, aumenta el riesgo de graves enfermedades como la del ébola, que si no se detiene y resuelve en las hermanas naciones afectadas de África Occidental, con la cooperación urgente y eficaz de todos, podría convertirse en una de las peores pandemias de la historia.

Como declaró recientemente el presidente Raúl Castro Ruz, “ese noble y urgente objetivo reclama el esfuerzo y el compromiso indispensables de todas las naciones del mundo, según las posibilidades de cada una. Consideramos que debe evitarse cualquier politización de este grave problema que nos desvíe del objetivo fundamental, que es la ayuda en el enfrentamiento a esta epidemia en África y en la prevención en otras regiones”.

Se trata de un conjunto sin precedentes de problemas nuevos y viejos que tienden a hacer insostenible la vida humana. Ninguno de ellos puede resolverse si no cambia nuestra actitud, nuestra manera de encarar y transformar la realidad, para cooperar genuinamente en aras de la supervivencia de la Humanidad.

Como escribió en días recientes el compañero Fidel Castro, “cualquier persona consciente sabe que las decisiones políticas que entrañan riesgos para el personal, altamente calificado, implican un alto nivel de responsabilidad por parte de quienes los exhortan a cumplir una peligrosa tarea. Es incluso más duro todavía que la de enviar soldados a combatir e incluso morir por una causa política justa, quienes también lo hicieron siempre como un deber.

“El personal médico que marcha a cualquier punto para salvar vidas, aun a riesgo de perder la suya, es el mayor ejemplo de solidaridad que puede ofrecer el ser humano…”

Señor Presidente:

Es un hecho que, en el último período se ha recrudecido el bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba y también, que se ha intensificado su aplicación extraterritorial en todas las regiones, especialmente mediante la imposición de enormes e insólitas multas por 11 mil millones de dólares contra 38 bancos, como el francés BNP Paribás, que realizan transacciones con Cuba y otros países.

Los daños económicos acumulados, enormes para una economía pequeña, alcanzan 1 billón 112 mil 534 millones de dólares, calculados al valor del oro, el cual está siendo manipulado por los creadores del nefasto sistema monetario imperante que sufre ya los efectos de una crisis insuperable que golpea a los países más pobres.

Los daños humanos del bloqueo crecen. Son ya el 77% de los cubanos los que nacieron bajo estas circunstancias. El sufrimiento de nuestras familias no puede contabilizarse. Son muchas las convenciones internacionales que lo prohíben, incluida la de Ginebra de 1948 contra el genocidio. Se afecta el ejercicio de los derechos humanos de un pueblo entero. Se obstaculiza seriamente el desarrollo económico del país.

Aunque nuestros sistemas de atención social y salud logran impedir las pérdidas de vidas, ninguna persona honesta, en el mundo ni en los Estados Unidos, podría apoyar sus devastadoras consecuencias.

Pese a todo, nuestra cultura nacional, la educación y la garantía de derechos e iguales oportunidades nos permiten ser una sociedad instruida y solidaria.

Señor Presidente:

A ambos lados del Estrecho de la Florida, los pueblos de Estados Unidos y Cuba han tenido siempre profundos vínculos.

A pesar de las sistemáticas campañas de mentiras, contra nuestro país, a lo largo de medio siglo, el pueblo estadounidense apoyó la devolución a su familia del niño cubano secuestrado en 1999.
Cuba ofreció toda la ayuda a su alcance, desde las primeras horas, ante los terribles actos terroristas del 11 de septiembre del 2001, cuando miles de aviones no tenían dónde aterrizar y luego para paliar la falta de antibióticos cuando se produjeron ataques con ántrax en los Estados Unidos.

Sinceramente preocupados por los daños que estaba provocando el huracán Katrina, en 2005, ofrecimos cooperación médica al pueblo de Nueva Orleans y de allí, surgió el Contingente Médico Especializado en Desastres y Epidemias Henry Reeve, un heroico joven norteamericano que luchó en el siglo XIX por la independencia de Cuba, el cual está ahora desplegado en Sierra Leona, Liberia y Guinea. Su prestigioso nombre identificó aquel destacamento que en el 2005 asistió a Paquistán a raíz del terremoto, y continuó una fructífera cooperación con los médicos militares estadounidenses, iniciada en El Salvador después del sismo de 2001 y en Guatemala, en los años 2002 y 2003 durante el tratamiento de la oncocercosis o “ceguera de los ríos”.

En el 2010, a raíz del sismo en Haití, Estados Unidos y Cuba cooperaron igualmente a favor de esa sufrida nación.

El Gobierno cubano, invariablemente, compartió con el de Estados Unidos informaciones sobre planes de actos terroristas o atentados dirigidos contra este.

Pese a las viejas tensiones y los intentos de extremistas violentos y grupos terroristas de provocarla, no ha habido una guerra, ni han muerto jóvenes norteamericanos en Cuba. Aunque se le ha calumniado, Cuba jamás ha sido una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos.

No hay hostilidad entre nuestros pueblos. Cuba acoge hospitalariamente a los pocos norteamericanos a los que su gobierno permite visitarla o que asumen los riesgos legales de hacerlo, y a quienes vienen a brindarnos ayuda humanitaria, como los “Pastores por la Paz” o a estudiar medicina en nuestro país.

Son conocidos los sondeos de opinión que muestran el apoyo creciente y mayoritario de absolutamente todos los sectores de la sociedad norteamericana al levantamiento del bloqueo y a la normalización de las relaciones bilaterales. Es particularmente notorio que ello ocurre aun más marcadamente en la Florida, donde también lo confirma la tendencia del voto electoral en las últimas elecciones presidenciales.

Figuras políticas de las más diversas tendencias y académicos relevantes reconocen que esta política ha fracasado en sus propósitos y no responde a los intereses nacionales de esa potencia. Basta leer los editoriales del New York Times de las últimas semanas.

Líderes religiosos plantean legítimas e inobjetables razones éticas y humanitarias para pedir el cambio.

Los norteamericanos reclaman la libertad de viajar al único lugar del planeta al que se les prohíbe hacerlo y el derecho a recibir información directa y personal de la realidad cubana.

Organizaciones empresariales y hombres de negocios consideran que el bloqueo perjudica sus intereses económicos. La mayoría de la opinión pública se opone a mantener el rumbo actual y lo expresa de forma cada vez más crítica.

La emigración cubana, ha sufrido medidas discriminatorias y numerosos obstáculos a la reunificación familiar, los viajes en ambas direcciones, los costos excesivos que se le imponen, la manipulación política e incluso, violencia terrorista, y desea mayoritariamente paz y bienestar para sus familias y su pueblo y vínculos normales con su nación de origen.

¿Por qué alentar el uso ilegal de las tecnologías de la información en vez de autorizar negocios en materia de telecomunicaciones mutuamente provechosos? ¿Por qué impedir la conexión de Cuba a los cables submarinos cercanos lo que limita y dificulta nuestra conectividad?
El bloqueo daña a Cuba pero daña también a los Estados Unidos.

La absurda y ridícula inclusión de Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo internacional, que sirve para justificar sanciones financieras adicionales, desprestigia a los Estados Unidos.

Los 16 años de injusta y fraudulenta prisión impuesta a los tres luchadores antiterroristas cubanos no los han debilitado. Por el contrario, los han convertido en héroes y ejemplo para las futuras generaciones de cubanos y motivo de orgullo para los que con sus sacrificios, forjaron el camino de la nueva Cuba.

La decisión de eliminar el bloqueo sería bienvenida a escala mundial y resultaría una influencia unitaria, a favor de la paz y la solución pacífica de los conflictos y las diferencias.

Después de las medidas limitadas pero positivas del 2009 y 2011 sobre las visitas familiares, las remesas de los cubanos asentados en su territorio y los viajes de determinadas categorías de ciudadanos estadounidenses para intercambios de diversa índole, se ha ampliado a otros temas el diálogo a nivel técnico y se ha incrementado la cooperación en áreas como el enfrentamiento al narcotráfico, al delito trasnacional, al tráfico de personas, en la prevención de derrames de petróleo, en la búsqueda y salvamento de personas, en la seguridad aérea y de la aviación o ante hechos específicos.

La reacción de la sociedad norteamericana e internacional a estos modestos progresos ha sido de apoyo y aliento.

El Presidente Barack Obama tiene todas las prerrogativas constitucionales, sin ir al Congreso, para modificar aspectos determinantes del bloqueo e introducir una dinámica nueva y decisiva en la relación bilateral.

Señor Presidente:

Invitamos al gobierno de los Estados Unidos a una relación mutuamente respetuosa, sobre bases recíprocas, basada en la igualdad soberana, los principios del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas.

Podemos intentar encontrar solución a las diferencias, mediante el diálogo respetuoso y la cooperación en aspectos de común interés. Podemos vivir y relacionarnos, de forma civilizada, dentro de nuestras diferencias.

Cuba nunca renunciará a su soberanía ni al camino libremente escogido por su pueblo para construir un socialismo más justo y eficiente, próspero y sostenible. Tampoco desistirá en la búsqueda de un orden internacional distinto ni dejará de luchar por “el equilibrio del mundo”.

Señor Presidente:
Distinguidos Representantes Permanentes:
Señores Delegados:

Debo pedirles en esta difícil y especial coyuntura internacional, votar a favor del proyecto de Resolución A/69/L.4 titulado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, para apoyar la idea de que los graves problemas de este momento plantean a la Humanidad el imperativo de cambiar nuestra forma de relacionarnos para poder resolverlos, para preservar la paz, para preservar la vida humana.

Muchas gracias.

lunes, 13 de octubre de 2014

¿Por qué ganó Evo?



Atilio Borón

La aplastante victoria de Evo Morales tiene una explicación muy sencilla: ganó porque su gobierno ha sido, sin duda alguna, el mejor de la convulsionada historia de Bolivia. “Mejor” quiere decir, por supuesto, que hizo realidad la gran promesa, tantas veces incumplida, de toda democracia: garantizar el bienestar material y espiritual de las grandes mayorías nacionales, de esa heterogénea masa plebeya oprimida, explotada y humillada por siglos.



No se exagera un ápice si se dice que Evo es el parteaguas de la historia boliviana: hay una Bolivia antes de su gobierno y otra, distinta y mejor, a partir de su llegada al Palacio Quemado. Esta nueva Bolivia, cristalizada en el Estado Plurinacional, enterró definitivamente a la otra: colonial, racista, elitista que nada ni nadie podrá resucitar. Un error frecuente es atribuir esta verdadera proeza histórica a la buena fortuna económica que se habría derramado sobre Bolivia a partir de los “vientos de cola” de la economía mundial, ignorando que poco después del ascenso de Evo al gobierno aquella entraría en un ciclo recesivo del cual todavía hoy no ha salido.  Sin duda que su gobierno ha hecho un acertado manejo de la política económica, pero lo que a nuestro juicio es esencial para explicar su extraordinario liderazgo ha sido el hecho de que con Evo se desencadena una verdadera revolución política y social cuyo signo más sobresaliente es la instauración, por primera vez en la historia boliviana, de un gobierno de los movimientos sociales.  El MAS no es un partido en sentido estricto sino una gran coalición de de organizaciones populares de diverso tipo que a lo largo de estos años se fue ampliando hasta incorporar a su hegemonía a sectores “clasemedieros” que en el pasado se habían opuesto fervorosamente al líder cocalero.
Por eso no sorprende que en el proceso revolucionario boliviano (recordar que la revolución siempre es un proceso, jamás un acto) se hayan puesto de manifiesto numerosas contradicciones que Álvaro García Linera, el compañero de fórmula de Evo, las interpretara como las tensiones creativas propias de toda revolución. Ninguna está exenta de contradicciones, como todo lo que vive; pero lo que distingue la gestión de Evo fue el hecho de que las fue resolviendo correctamente, fortaleciendo al bloque popular y reafirmando su predominio en el ámbito del estado.  Un presidente que cuando se equivocó -por ejemplo durante el “gasolinazo”  de Diciembre del 2010- admitió su error y tras escuchar la voz de las organizaciones populares anuló el aumento de los combustibles decretado pocos días antes. Esa infrecuente sensibilidad para oír la voz del pueblo y responder en consecuencia es lo que explica que Evo haya conseguido lo que Lula y Dilma no lograron: transformar su mayoría electoral en hegemonía política, esto es, en capacidad para forjar un nuevo bloque histórico y construir alianzas cada vez más amplias pero siempre bajo la dirección del pueblo organizado en los movimientos sociales. 


Obviamente que lo anterior no podría haberse sustentado tan sólo en la habilidad política de Evo o en la fascinación de un relato que exaltase la epopeya de los pueblos originarios. Sin un adecuado anclaje en la vida material todo aquello se habría desvanecido sin dejar rastros.  Pero se combinó con muy significativos logros económicos que le aportaron las condiciones necesarias para construir la hegemonía política que ayer hizo posible su arrolladora victoria. El PIB pasó de 9.525 millones de dólares en 2005 a 30.381 en 2013, y el PIB per Cápita saltó de 1.010 a 2.757 dólares entre esos mismos años. La clave de este crecimiento -¡y de esta distribución!- sin precedentes en la historia boliviana se encuentra en la nacionalización de los hidrocarburos. Si en el pasado el reparto de la renta gasífera y petrolera dejaba en manos de  las transnacionales el 82 % de lo producido mientras que el Estado captaba apenas el 18 % restante, con Evo esa relación se invirtió y ahora la parte del león queda en manos del fisco. No sorprende por lo tanto que un país que tenía déficits crónicos en las cuentas fiscales haya terminado el año 2013 con 14.430 millones de dólares en reservas internacionales (contra los 1.714 millones que disponía en 2005). Para calibrar el significado de esta cifra basta decir que las mismas equivalen al 47 % del PIB, de lejos el porcentaje más alto de América Latina. En línea con todo lo anterior la extrema pobreza bajó del 39 % en el 2005 al 18 % en 2013, y existe la meta de erradicarla por completo para el año 2025. 


Con el resultado de ayer Evo continuará en el Palacio Quemado hasta el 2020, momento en que su proyecto refundacional habrá pasado el punto de no retorno. Queda por ver si retiene la mayoría de los dos tercios  en el Congreso, lo que haría posible aprobar una reforma constitucional que le abriría la posibilidad de una re-elección indefinida. Ante esto no faltarán quienes pongan el grito en el cielo acusando al presidente boliviano de dictador o de pretender perpetuarse en el poder.  Voces hipócritas y falsamente democráticas que jamás manifestaron esa preocupación por los 16 años de gestión de Helmut Kohl en Alemania, o los 14 del lobista de las transnacionales españolas, Felipe González. Lo que en Europa es una virtud, prueba inapelable de previsibilidad o estabilidad política, en el caso de Bolivia se convierte en un vicio intolerable que desnuda la supuesta esencia despótica del proyecto del MAS. Nada nuevo: hay una moral para los europeos y otra para los indios. Así de simple. ​




miércoles, 8 de octubre de 2014

Día del Guerrillero Heroico y del sueño por un mundo digno e igualitario



Hoy se conmemora el Día del Guerrillero Heroico, en recuerdo a aquel 8 de octubre de 1967, cuando Ernesto Che Guevara cayó herido en combate durante una lucha encarnizada con soldados bolivianos. Al día siguiente fue fusilado en manos de las fuerzas armadas bolivianas por órdenes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), en una humildísima escuelita de la localidad de La Higuera, en Bolivia.

Este guerrillero es recordado 47 años después de su asesinato como el heroico combatiente revolucionario por la construcción de un mundo digno e igualitario. Hoy se rinde tributo a sus banderas de reinvindicación de la justicia social.

En 1967, a la cabeza de un grupo de guerrilleros cubanos y bolivianos, lo encontró la muerte en la quebrada del Yuro, perseguido por una compañía del ejército local dirigida y asesorada por expertos contrainsurgentes de los "rangers" norteamericanos. Herido en combate, las altas esferas del poder decidieron su ejecución y el ocultamiento de sus restos.

Una heroica semblanza

Ernesto Rafael Guevara de la Serna, conocido como el Che, fue político, escritor, periodista y médico argentino-cubano, uno de los ideólogos y comandantes que lideraron la Revolución Cubana. A lo largo de su vida y trayectoria profesional se destacó como ejemplo de lucha y revolución.

Nació en Argentina el 14 de mayo de 1928, en el Hospital Centenario de la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe. Era el mayor de cinco hermanos, hijo del arquitecto Rafael Ernesto Guevara Lynch y de Celia de la Serna y de la Llosa. En la Universidad Nacional de Buenos Aires obtiene el título de Doctor en Medicina y Cirugía el 11 de abril de 1953.

Che Guevara se destacó por ser defensor de los derechos humanos con una actitud patriótica e idealista. De espíritu luchador, dejó importantes huellas en la historia.

Entre 1954 y 1955 conoció a Antonio "Ñico" López y a Fidel Castro, personajes comprometidos con la consecución de un proceso revolucionario en Cuba, con la finalidad destituir al dictador Fulgencio Batistade para avanzar hacia una verdadera justicia social y política en su país.

Participó desde la Revolución en 1959 y hasta 1965 en la organización del Estado cubano. Desempeñó varios cargos oficiales sobre todo en el área económica: fue presidente del Banco Nacional y ministro de Industria. En el área diplomática actuó como responsable de varias misiones internacionales.

Convencido de la necesidad de extender la lucha revolucionaria en toda América Latina, entre 1965 y 1967, él mismo combatió en el Congo y en Bolivia. En este último país fue capturado y ejecutado de manera clandestina y sumaria por el Ejército boliviano en colaboración con la CIA.

Esta figura representa la lucha contra las injusticias sociales o de rebeldía y espíritu incorruptible. Su retrato fotográfico, obra del artista cubano Alberto Korda, es una de las imágenes más reproducidas del mundo tanto en su original como en variantes que reproducen el contorno de un rostro que destella la mirada del reclamo social.

En su honor el comandante Hugo Chávez decretó en 2009 este día como el Día del Médico Integral Comunitario.

Artículo de Fidel: Los héroes de nuestra época

Mucho hay que decir de estos tiempos difíciles para la humanidad. Hoy, sin embargo, es un día de especial interés para nosotros y quizá también para mu­chas personas.

A lo largo de nuestra breve historia revolucionaria, desde el golpe artero del 10 de marzo de 1952 promovido por el imperio contra nuestro pequeño país, no pocas veces nos vimos en la necesidad de tomar importantes decisiones.

Cuando ya no quedaba alternativa alguna, otros jóvenes, de cualquier otra nación en nuestra compleja situación, hacían o se proponían hacer lo mismo que nosotros, aunque en el caso particular de Cuba el azar, como tantas veces en la historia, jugó un papel decisivo.

A partir del drama creado en nuestro país por Estados Unidos en aquella fecha, sin otro objetivo que frenar el riesgo de limitados avances sociales que pudieran alentar futuros de cambios radicales en la propiedad yanki en que había sido convertida Cuba, se engendró nuestra Revo­lución Socialista.

La Segunda Guerra Mundial, finalizada en 1945, consolidó el poder de Estados Unidos como principal potencia económica y militar, y convirtió ese país —cuyo territorio estaba distante de los campos de batalla— en el más poderoso del planeta.

La aplastante victoria de 1959, podemos afirmarlo sin sombra de chovinismo, se convirtió en ejemplo de lo que una pequeña nación, luchando por sí misma, puede hacer también por los demás.

Los países latinoamericanos, con un mínimo de honrosas excepciones, se lanzaron tras las migajas ofrecidas por Estados Unidos; por ejemplo, la cuota azucarera de Cuba, que durante casi un siglo y medio abasteció a ese país en sus años críticos, fue repartida entre productores ansiosos de mercados en el mundo.

El ilustre general norteamericano que presidía entonces ese país, Dwight D. Eisenhower, había dirigido las tropas coaligadas en la guerra en que liberaron, a pesar de contar con poderosos medios, solo una pequeña parte de la Europa ocupada por los nazis. El sustituto del presidente  Roosevelt, Harry S. Truman, resultó ser el conservador tradicional que en Estados Unidos suele asumir tales responsabilidades políticas en los años difíciles.

La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas —que constituyó hasta fines del pasado siglo XX, la más grandiosa nación de la historia en la lucha contra la explotación despiadada de los seres humanos— fue disuelta y sustituida por una Federación que redujo la superficie de aquel gran Estado multinacional en no menos de cinco millones 500 mil kilómetros cuadrados.

Algo, sin embargo, no pudo ser disuelto: el espíritu heroico del pueblo ruso, que unido a sus hermanos del resto de la URSS ha sido capaz de preservar una fuerza tan poderosa que junto a la República Popular China y países como Brasil, India y Sudáfrica, constituyen un grupo con el poder necesario para frenar el intento de recolonizar el planeta.

Dos ejemplos ilustrativos de estas realidades los vivimos en la República Popular de Angola. Cuba, como otros mu­chos países socialistas y movimientos de liberación, colaboró con ella y con otros que luchaban contra el dominio portugués en África. Este se ejercía de forma administrativa directa con el apoyo de sus aliados.

La solidaridad con Angola era uno de los puntos esenciales del Movimiento de Países No Alineados y del Campo So­cialista. La independencia de ese país se hizo inevitable y era aceptada por la co­munidad mundial.

El Estado racista de Sudáfrica y el Go­bierno corrupto del antiguo Congo Belga, con el apoyo de aliados europeos, se preparaban esmeradamente para la conquista y el reparto de Angola. Cuba, que desde hacía años cooperaba con la lucha de ese pueblo, recibió la solicitud de Agostinho Neto para el entrenamiento de sus fuerzas armadas que, instaladas en Luanda, la capital del país, debían estar listas para su toma de posesión oficialmente establecida para el 11 de noviembre de 1975. Los soviéticos, fieles a sus compromisos, les habían suministrado equipos militares y esperaban solo el día de la independencia para enviar a los instructores. Cuba, por su parte, acordó el envío de los instructores solicitados por Neto.

El régimen racista de Sudáfrica, condenado y despreciado por la opinión mundial, decide adelantar sus planes y envía fuerzas motorizadas en vehículos blindados, dotados de potente artillería que, tras un avance de cientos de kilómetros a partir de su frontera, atacó el primer campamento de instrucción, donde varios instructores cubanos murieron en heroica resistencia. Tras varios días de combates sostenidos por aquellos valerosos instructores junto a los angolanos, lograron detener el avance de los sudafricanos hacia Luanda, la capital de Angola, adonde había sido enviado por aire un batallón de Tropas Especiales del Ministerio del Interior, transportado desde La Habana en los viejos aviones Britannia de nuestra línea aérea.

Así comenzó aquella épica lucha en aquel país de África negra, tiranizado por los racistas blancos, en la que batallones de infantería motorizada y brigadas de tanques, artillería blindada y medios adecuados de lucha, rechazaron a las fuerzas racistas de Sudáfrica y las obligaron a retroceder hasta la misma frontera de donde habían partido.

No fue únicamente ese año 1975 la etapa más peligrosa de aquella contienda. Esta tuvo lugar, aproximadamente 12 años más tarde, en el sur de Angola.

Así lo que parecía el fin de la aventura racista en el sur de Angola era solo el comienzo, pero al menos habían podido comprender que aquellas fuerzas revolucionarias de cubanos blancos, mulatos y negros, junto a los soldados angolanos, eran capaces de hacer tragar el polvo de la derrota a los supuestamente invencibles racistas. Tal vez confiaron entonces en su tecnología, sus riquezas y el apoyo del imperio dominante.

Aunque no fuese nunca nuestra intención, la actitud soberana de nuestro país no dejaba de tener contradicciones con la propia URSS, que tanto hizo por nosotros en días realmente difíciles, cuando el corte de los suministros de combustible a Cuba desde Estados Unidos nos habría llevado a un prolongado y costoso conflicto con la poderosa potencia del Norte. De­sa­parecido ese peligro o no, el dilema era decidirse a ser libres o resignarse a ser esclavos del poderoso imperio vecino.

En situación tan complicada como el acceso de Angola a la independencia, en lucha frontal contra el neocolonialismo, era imposible que no surgieran diferencias en algunos aspectos de los que po­dían derivarse consecuencias graves para los objetivos trazados, que en el caso de Cuba, como parte en esa lucha, tenía el derecho y el deber de conducirla al éxito. Siempre que a nuestro juicio cualquier aspecto de nuestra política internacional podía chocar con la política estratégica de la URSS, hacíamos lo posible por evitarlo. Los objetivos comunes exigían de cada cual el respeto a los méritos y experiencias de cada uno de ellos. La modestia no está reñida con el análisis serio de la complejidad e importancia de cada situación, aunque en nuestra política siempre fuimos muy estrictos con todo lo que se refería a la solidaridad con la Unión Soviética.

En momentos decisivos de la lucha en Angola contra el imperialismo y el racismo se produjo una de esas contradicciones, que se derivó de nuestra participación directa en aquella contienda y del hecho de que nuestras fuerzas no solo luchaban, sino que también instruían cada año a miles de combatientes angolanos, a los cuales apoyábamos en su lucha contra las fuerzas pro yankis y pro racistas de Sudáfrica. Un militar soviético era el asesor del gobierno y planificaba el empleo de las fuerzas angolanas. Discrepábamos, sin embargo, en un punto y por cierto importante: la reiterada frecuencia con que se defendía el criterio erróneo de emplear en aquel país las tropas angolanas mejor entrenadas a casi mil quinientos kilómetros de distancia de Luanda, la capital, por la concepción propia de otro tipo de guerra, nada parecida a la de carácter subversivo y guerrillera de los contrarrevolucionarios angolanos. En realidad no existía una capital de la UNITA, ni Savimbi tenía un punto donde resistir, se trataba de un señuelo de la Sudáfrica racista que servía solo para atraer hacia allí las mejores y más suministradas tropas angolanas para golpearlas a su antojo. Nos oponíamos por tanto a tal concepto que más de una vez se aplicó, hasta la última en la que se demandó golpear al enemigo con nuestras propias fuerzas lo que dio lugar a la batalla de Cuito Cuanavale. Diré que aquel prolongado enfrentamiento militar contra el ejército sudafricano se produjo a raíz de la última ofensiva contra la supuesta “capital de Savimbi” —en un lejano rincón de la frontera de Angola, Sudáfrica y la Namibia ocupada—, hacia donde las valientes fuerzas angolanas, partiendo de Cuito Cuanavale, antigua base militar desactivada de la OTAN, aunque bien equipadas con los más nuevos carros blindados, tanques y otros medios de combate, iniciaban su marcha de cientos de kilómetros hacia la supuesta capital contrarrevolucionaria. Nuestros audaces pilotos de combate los apoyaban con los Mig-23 cuando estaban todavía dentro de su radio de acción.

Cuando rebasaban aquellos límites, el enemigo golpeaba fuertemente a los valerosos soldados de las FAPLA con sus aviones de combate, su artillería pesada y sus bien equipadas fuerzas terrestres, ocasionando cuantiosas bajas en muertos y heridos. Pero esta vez se dirigían, en su persecución de las golpeadas brigadas angolanas, hacia la antigua base militar de la OTAN.

Las unidades angolanas retrocedían en un frente de varios kilómetros de ancho con brechas de kilómetros de separación entre ellas. Dada la gravedad de las pérdidas y el peligro que podía derivarse de ellas, con seguridad se produciría la solicitud habitual del asesoramiento al Presidente de Angola para que apelara al apoyo cubano, y así ocurrió. La respuesta firme esta vez fue que tal solicitud se aceptaría solo si todas las fuerzas y medios de combate angolanos en el Frente Sur se subordinaban al mando militar cubano. El resultado inmediato fue que se aceptaba aquella condición.

Con rapidez se movilizaron las fuerzas en función de la batalla de Cuito Cuanavale, donde los invasores sudafricanos y sus armas sofisticadas se estrellaron contra las unidades blindadas, la artillería convencional y los Mig-23 tripulados por los audaces pilotos de nuestra aviación. La artillería, tanques y otros medios angolanos ubicados en aquel punto que carecían de personal fueron puestos en disposición combativa por personal cubano. Los tanques angolanos que en su retirada no podían vencer el obstáculo del caudaloso río Queve, al Este de la antigua base de la OTAN —cuyo puente había sido destruido semanas antes por un avión sudafricano sin piloto, cargado de explosivos— fueron enterrados y rodeados de minas antipersonal y antitanques. Las tropas sudafricanas que avanzaban se toparon a poca distancia con una barrera infranqueable contra la cual se estrellaron. De esa forma con un mínimo de bajas y ventajosas condiciones, las fuerzas sudafricanas fueron contundentemente derrotadas en aquel territorio angolano.

Pero la lucha no había concluido, el imperialismo con la complicidad de Israel había convertido a Sudáfrica en un país nuclear. A nuestro ejército le tocaba por segunda vez el riesgo de convertirse en un blanco de tal arma. Pero ese punto, con todos los elementos de juicio pertinentes, está por elaborarse y tal vez se pueda escribir en los meses venideros.

¿Qué sucesos ocurrieron anoche que dieron lugar a este prolongado análisis? Dos hechos, a mi juicio, de especial trascendencia:
La partida de la primera Brigada Mé­dica Cubana hacia África a luchar contra el Ébola.
El brutal asesinato en Caracas, Vene­zuela, del joven diputado revolucionario Robert Serra.
Ambos hechos reflejan el espíritu heroico y la capacidad de los procesos revolucionarios que tienen lugar en la Patria de José Martí y en la cuna de la libertad de América, la Venezuela heroica de Simón Bolívar y Hugo Chávez.

¡Cuántas asombrosas lecciones encierran estos acontecimientos! Apenas las palabras alcanzan para expresar el valor moral de tales hechos, ocurridos casi simultáneamente.

No podría jamás creer que el crimen del joven diputado venezolano sea obra de la casualidad. Sería tan increí­ble, y de tal modo ajustado a la práctica de los peores organismos yankis de inteligencia, que la verdadera casualidad fuera que el repugnante hecho no hubiera sido realizado intencionalmente, más aún cuando se ajusta absolutamente a lo previsto y anunciado por los enemigos de la Revolución Venezolana.

De todas formas me parece absolutamente correcta la posición de las autoridades venezolanas de plantear la necesidad de investigar cuidadosamente el carácter del crimen. El pueblo, sin embargo, expresa conmovido su profunda convicción sobre la naturaleza del brutal hecho de sangre.

El envío de la primera Brigada Médica a Sierra Leona, señalado como uno de los puntos de mayor presencia de la cruel epidemia de Ébola, es un ejemplo del cual un país puede enorgullecerse, pues no es posible alcanzar en este instante un sitial de mayor honor y gloria. Si nadie tuvo la menor duda de que los cientos de miles de combatientes que fueron a An­gola y a otros países de África o América, prestaron a la humanidad un ejemplo que no podrá borrarse nunca de la historia humana; menos dudaría que la acción heroica del ejército de batas blancas ocupará un altísimo lugar de honor en esa historia.

No serán los fabricantes de armas letales los que alcancen merecido honor. Ojalá el ejemplo de los cubanos que marchan al África prenda también en la mente y el corazón de otros médicos en el mundo, especialmente de aquellos que poseen más recursos, practiquen una religión u otra, o la convicción más profunda del deber de la solidaridad humana.

Es dura la tarea de los que marchan al combate contra el Ébola y por la supervivencia de otros seres humanos, aun al riesgo de su propia vida. No por ello debemos dejar de hacer lo imposible por garantizarle, a los que tales deberes cumplan, el máximo de seguridad en las ta­reas que desempeñen y en las medidas a tomar para protegerlos a ellos y a nuestro propio pueblo, de esta u otras enfermedades y epidemias.

El personal que marcha al África nos está protegiendo también a los que aquí quedamos, porque lo peor que puede ocurrir es que tal epidemia u otras peores se extiendan por nuestro continente, o en el seno del pueblo de cualquier país del mundo, donde un niño, una madre o un ser humano pueda morir. Hay suficientes médicos en el planeta para que nadie tenga que morir por falta de asistencia. Es lo que deseo expresar.

¡Honor y gloria para nuestros valerosos combatientes por la salud y la vida!

¡Honor y gloria para el joven revolucionario venezolano Robert Serra junto a la compañera María Herrera!

Estas ideas las escribí el dos de octubre cuando supe ambas noticias, pero preferí esperar un día más para que la opinión internacional se informara bien y pedirle a Granma que lo publicara el sábado.
Artículo Los héroes de nuetra época


 
Fidel Castro Ruz
Octubre 2 de 2014
8 y 47 p.m.